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VOL. 68 (3), LA BROMATOLOGÍA EN LA OBRA DE SERVET
animal, tal y como sostiene Aristóteles en De anima. Según sus propieda-
des o cualidades dividían los alimentos en calientes, fríos, húmedos, secos
y templados; también los diferenciaban por su grado o intensidad de acti-
vidad y por último, atendiendo a su sustancia (lo que ahora llamaríamos
valor nutritivo), los clasificaban en grossi o pesados (que son los que se
queman lentamente y nutren mucho, como legumbres, cecinas, jamón,
pescado seco y embutidos) y subtiles o ligeros (que se queman deprisa,
como caldos, huevos, pollo y ternera). Siguiendo a Cruz (1997), diremos
que Haly Abbas, en su Pantegni distingue tres grupos en vez de dos: los
pesados que nutren mucho, incluso ingeridos en pequeñas proporciones,
los sutiles que, por el contrario nutren poco aún consumidos en gran can-
tidad y los moderados o mediocres, cuyo poder nutritivo depende de la
cantidad que se tome de los mismos. También distinguían tres tipos de
dieta, de acuerdo con el autor anónimo de un Regimen Sanitatis Salerni-
tanum: pesadísima, ligerísima y moderada. La ligerísima se recomendaba
a las personas gruesas que no hacían trabajos pesados cuyo calor innato
(el de los órganos corporales que no cambia con las estaciones meteoro-
lógicas, aunque disminuye con la edad) era escaso y su digestión era len-
ta. La pesada era la apropiada para quienes tenían un calor innato intenso
y trabajaban o se movían mucho; finalmente los individuos templados o
medios debían seguir una dieta moderada o media.
Sobre la bebida tenían ideas muy extrañas. Según la medicina rena-
centista, perseguía tres funciones: una permixtiva que ayuda a mezclar los
alimentos para convertirlos en materia digestible, por lo que podía tomar-
se a la vez que los alimentos y lo mismo al principio que en medio o al
final de la comida; otra delativa que tenía que tomarse después de termi-
nada la primera digestión para facilitar el paso del quilo desde el estóma-
go al hígado (segunda digestión) en donde se convertiría en la propia sus-
tancia corporal y finalmente otra sedativa, para restaurar la humedad del
organismo que se pierde durante el ejercicio y las digestiones y que se
tomará al final de la comida, cuando la necesidad de agua es grande debi-
do al ardor de los alimentos cálidos y secos.
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