Page 11 - 68_03
P. 11
VOL. 68 (3), LA BROMATOLOGÍA EN LA OBRA DE SERVET
dentales. Fue un autor muy prolífico en todas las ramas del saber de su
época ya que es autor de más de 200 tratados.
Albucasis (936-1013) destacó como cirujano en Córdoba que, en su
época, era una populosa ciudad con una prestigiosa escuela de medicina,
una magnífica biblioteca y numerosos hospitales en los que se practicaba
una medicina avanzada.
Averroes (1126-1198) supo aunar el pensamiento árabe con el griego,
destacó no solo como médico sino especialmente como filósofo, siendo
un gran comentarista de Aristóteles y Platón. En sus escritos médicos se
aprecia la influencia de Hipócrates y de Rhazhés.
Maimónides (1135-1204) nació en Córdoba en el seno de una familia
judía de la clase alta. No solo fue un gran médico, sino un conocido juris-
ta y filósofo excelso. Por motivos religiosos y raciales se vio obligado a
dejar su ciudad natal, viviendo en Fez, Palestina y Egipto. Llegó a ser
médico del sultán Saladino.
1.3 La Escuela de Salerno
Fue, sin ningún género de dudas, el centro cultural más importante de
la Edad Media y el que más contribuyó, con los árabes de Al-Andalus y
algunos monasterios cristianos, a la supervivencia de los conocimientos
médicos greco-romanos. Fundada en los primeros 500 años del cristia-
nismo (se desconoce la fecha exacta) alcanzó su máximo reconocimiento
a mediados del siglo XII. Su obra más famosa fue el Régimen Sanitatis
Salernitanum del que se hicieron muchas copias y traducciones. Como era
costumbre entonces muchas de ellas sufrieron una serie de correcciones,
eliminaciones y adendos lo que ha dado lugar a que los ejemplares ahora
disponibles varíen mucho entre sí en extensión y contenido. Mientras al-
gunas copias solo contienen 300 líneas de versos en latín, otras superan
las 1.000.
Uno de los profesores más famosos de la Escuela de Salerno en el si-
glo XIII fue el médico valenciano Arnau de Villanova, que prestó sus
servicios a los reyes Pedro III y Jaime II de Aragón y a los papas Bonifa-
cio VIII, Benedicto XI y Clemente V. Como era frecuente entonces, ade-
9