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VOL. 67, (1) 2001  NUCLEOGÉNESIS

duplicación del conjunto de la masa celular y duplicación del número de
células constituyen el eje fundamental, en estos casos, de la actividad
celular, dando lugar a un ciclo que sigue la pauta duplicación o reparto
o duplicación o reparto o... y la célula puede salir de esta situación
especialmente hacia la diferenciación.

        El ciclo mitótico posee dos amplios periodos: la interfase y la
división. Lógicamente un sistema excelente para el estudio cuantitativo
del ciclo es aquel que emplease un material caracterizado por el hecho de
que sus células se encontrasen en completa sincronía. En este sentido se
emplearon, en un principio, las primeras divisiones celulares de los
embriones, observando que los núcleos de las mórulas y blástulas
iniciaban y finalizaban sus divisiones sincrónicamente. No en todos los
embriones el número de ciclos en que las células se desarrollaban
sincrónicas era el mismo. Así, en los anfibios, solían ser de unos 15
ciclos; en el embrión del Anfioxus la sincronía es de 3 ciclos; en
Paracentrotus lividus, 6 ciclos, etc. Este tipo de ciclos de división posee
una característica especial, la secuencia duplicación o reparto viene
modificada con respecto a los ciclos celulares más generalizados en razón
al hecho que el material incluido “en duplicación” se halla previamente
sintetizado ya en la etapa del zigoto. Por ello, los periodos G1 y G2 se
encuentran extremadamente restringidos, cuando no inexistentes.

        Sin embargo, como material idóneo y característica de los
llamados sincrónicos naturales, se encuentra el mixomiceto Physarum
polycephalum cuyo soma consiste en un microplasmodio que contiene de
2 a 100 núcleos diploides que pueden confluir con otros microplasmodios
y constituir un macroplasmodio conteniendo millones de núcleos.
Sachsenmaier (1964, 1966) (42, 43) y otros autores han utilizado este
material para averiguar la duración tanto del ciclo nuclear como de los
diferentes periodos del mismo.

        La carencia, en sentido amplio, de material sincrónico natural ha
obligado a los científicos a procurárselo mediante diferentes tratamientos
experimentales. Así, la sincronía de los ciclos se consigue en Euglena
gracilis mediante cultivo sometido a periodos de iluminación de 14 horas,
seguidos de 10 horas de oscuridad; al comenzar la oscuridad se inician las
mitosis y en la siguiente fase de iluminación se realiza todo el proceso de
biosíntesis, alcanzando el doble de su masa de una manera lineal para

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