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VOL. 67, (1) 2001  NUCLEOGÉNESIS

Zacharias fueron conocidos por Flemming (7), el cual en su libro
Zellsubstanz, Kern und Zelltheilung (1882) define la cromatina como la
sustancia que constituye el entramado del núcleo y la considera idéntica a
la nucleína. Actualmente, conocemos a compuestos importantes de dicha
sustancia con el nombre de ácidos nucleicos.

        El progreso en el estudio de la química de los ácidos nucleicos fue
muy rápido desde el momento en que Altmann (8) ideó un método para
prepararlos aislados de proteínas (1889). En pocos años se encontró que
poseían tres componentes: ácido fosfórico, dos tipos de bases orgánicas,
purinas y pirimidinas, y un carbohidrato. Las fuentes de las que se
extrajeron los ácidos nucleicos fueron las levaduras, por una parte, y las
células del timo por otra. Los ácidos nucleicos de cada uno de los
orígenes poseían ciertas diferencias y ello llevó a una prematura
generalización que distinguía al ácido nucleico del las plantas (ácido
zimonucleico) del de las células animales (ácido timonucleico). Sin
embargo, esta dicotomía se mostró falsa: todos los núcleos poseen ácido
desoxirribonucleico (DNA, antes conocido como ácido timonucleico)
mientras que el llamado ácido zimonucleico correspondía al ácido
ribonucleico (RNA), principalmente citoplámico, que se aislaba tan
abundantemente de los hongos. Feulgen (9), en 1914, demostró además
que el inestable carbohidrato del DNA no era una hexosa sino una
pentosa que, por hidrólisis, liberaba una aldehído. Este se podía detectar
mediante un agente que reaccionaba con este tipo de sustancia: el
colorante fucsina decolorado con ácido sulfuroso. Diez años más tarde,
Feulgen y Rossenbeck (10) (1924) fueron gratamente sorprendidos al
aplicar el colorante al germen de trigo y observar la tinción específica del
núcleo de sus células. Esta técnica sigue empleándose en la actualidad
tanto en microscopía óptica como en microspectrofotometría, para valorar
el contenido de DNA de un núcleo concreto.

        Fue Heitz (1931) (11) quien, aplicando la técnica de tinción de
Feulgen a células de los meristemos de Vicia faba L., siguiendo la
tradición de los citólogos clásicos, demostró la correlación de las
posiciones de los nucleolos en el núcleo con la de ciertos cromosomas
específicos. Heitz estableció que los nucleolos se originaban en lugares
concretos de cromosomas determinados que microscópicamente se
presentaban como constricciones secundarias en las que el DNA

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