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VOL. 67, (2) 2001  ÓXIDO NÍTRICO Y DISFUNCIÓN ERÉCTIL

        Se ha demostrado que la síntesis de óxido nítrico está directamente
regulada por la concentración de oxígeno a la que está expuesto el cuerpo
cavernoso. El oxígeno junto con la L-arginina son necesarios para la
síntesis de NO mediada por la enzima sintasa del óxido nítrico (NOS). La
presión parcial de oxígeno (PO2) en la sangre del cuerpo cavernoso
durante el estado de flacidez es similar a la PO2 en sangre venosa (35 mm
Hg). Sin embargo, durante la erección debido al aumento de flujo que
sigue a la vasodilatación de las arterias peneanas, la sangre del cuerpo
cavernoso alcanza una PO2 de aproximadamente 100 mm Hg. Con las
concentraciones bajas de oxígeno que se dan en el cuerpo cavernoso en el
pene flácido, la síntesis de óxido nítrico estaría inhibida, evitando por
tanto, la relajación del músculo trabecular dependiente de endotelio y por
los nervios nitrérgicos (56). Por el contrario, tras la vasodilatación
arterial, la concentración de oxígeno en los cuerpos cavernosos se
incrementa, con lo que hay suficiente oxígeno para que se sintetice NO.
Estos hechos, explicarían el porque diversas alteraciones vasculares, bien
por causa de ellas o como resultado de su tratamiento, causen disfunción
eréctil, ya que al disminuir en estos procesos el flujo sanguíneo local no
entra suficiente sangre en el pene y por lo tanto oxígeno con ella, lo que
determinaría la incapacidad de generar vasodilatación peneana y
distensión de los cuerpos cavernosos por falta de óxido nítrico.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA D.E.

        Hay pocas áreas de la urología que hayan experimentado un
cambio y una evolución como la D.E. en los últimos 5 a 10 años. Se ha
producido un largo recorrido desde los años 60, cuando sólo se disponía
de la terapia sexual, hasta el momento actual en el que se dispone de una
variada terapéutica farmacológica, que contempla alternativas
hormonales, bloqueantes alfa-adrenérgicos, inhibidores de las
fosfodiesterasas, dopaminérgicos, etc., que pueden ser administrados al
paciente en forma oral, intracarvernosa, de parches transdérmicos, etc. La
inyección intracavernosa de vasodilatadores ha supuesto el mayor avance
diagnóstico y terapéutico en la D.E. Estos fármacos vasodilatadores han
demostrado en sus 15 años de experiencia una eficacia superior al 85%.

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