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J.
M.
ORTIZ
MELÓN
comparados
con
96
controles
emparejados
por
edad,
sexo
y
residencia.
En
aproximadamente
el
90%
de
los
casos
y
en
el
60%
de
los
controles,
se
encontró
el
antecedente
de
consumo
de
tomates,
pepinos
y
vegetales
de
hoja
en
ensalada,
alcanzando
“odds
ratios”
entre
4
y
7
(estadísticamente
significativas).
En
una
muestra
de
pepino
de
origen
español
se
aisló
E.
coli,
que
resultó
ser
de
una
cepa
diferente
(no
O104:H4).
Estudios
posteriores
(de
los
que
no
se
han
publicado
datos)
han
señalado
a
brotes
de
soja
procedentes
de
una
granja
ecológica
como
la
posible
fuente
del
E.
coli.
Hay
dos
aspectos
epidemiológicos
importantes
a
discutir:
1.--
los
posibles
motivos
del
error
al
atribuir
a
los
pepinos
la
fuente
de
infección.
2.--
El
retraso
en
la
identificación
del
brote.
En
primer
lugar,
hay
que
decir
que
el
estudio
de
casos
y
controles
realizados,
tenían
un
tamaño
de
muestra
pequeño;
con
tan
escaso
número
de
casos,
el
error
al
azar
es
amplio
y
podría
justificar
el
resultado.
En
segundo
lugar,
todos
los
estudios
epidemiológicos
no
experimentales
(por
ejemplo,
casos
y
controles
y
estudios
de
cohortes)
están
expuestos
al
sesgo
de
confusión.
Éste
es
un
error
que
ocurre
cuando
dos
factores
aparecen
asociados;
si
uno
de
ellos
es
responsable
de
la
enfermedad,
puede
hacer
que
el
otro
factor
parezca
también
asociado
a
la
enfermedad,
lo
que
puede
haber
ocurrido
en
este
caso;
los
pepinos
y
los
tomates
se
utilizan
en
ensaladas,
probablemente
mezclados
con
brotes
de
soja.
Si
los
brotes
han
transmitido
el
E.
coli,
los
pepinos
incluidos
en
la
misma
ensalada
"parecen"
ser
transmisores.
Otro
aspecto
a
señalar
es
el
retraso
en
la
identificación
del
brote;
desde
el
primer
caso
hasta
entonces
transcurrieron
17
días.
El
sistema
alemán
de
declaración
de
enfermedades
requiere
una
serie
de
pasos
(local,
estatal,
federal,
Instituto
Robert
Koch),
que
demoran
la
identificación
de
epidemias.
Una
editorial
de
la
revista
Nature
ha
llamado
la
atención
sobre
este
punto
y
ha
reclamado
un
sistema
más
centralizado
ante
microorganismos
que
"no
respetan
las
fronteras".
Además
y
en
tercer
lugar,
se
ha
sobrevalorado
la
importancia
de
los
resultados
microbiológicos
en
la
investigación
de
una
epidemia;
un
resultado
positivo
puede
producirse
por
contaminación
cruzada,
pero
tampoco
un
resultado
negativo
--obtenido
cuando
ya
han
transcurrido
varias
semanas
desde
el
inicio
de
la
epidemia--
garantiza
que
ese
alimento
no
sea
responsable
de
la
transmisión.
Los
aspectos
microbiológicos
fueron
analizados
por
el
Dr.
Luis
Martínez,
Profesor
Titular
de
Microbiología
y
Jefe
de
Servicio
de
Microbiología
del
Hospital
Marques
de
Valdecilla.
El
Dr.
Martínez
señaló
que
la
Escherichia
coli
forma
parte
de
la
microbiota
normal
del
intestinal
del
ser
humano,
donde
representa
la
bacteria
2