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ARTÍCULO
DE
OPINIÓN
Esherichia
coli
y
seguridad
alimentaria
Rafael
Rotger
Anglada
Catedrático
de
Microbiología
en
la
UCM.
Recibido
el
28
de
junio
de
2011
e--mail:
rotmifar@farm.ucm.es
El
reciente
brote
epidémico
causado
en
Europa
por
la
bacteria
Escherichia
coli
O104:H4
ha
disparado
de
nuevo
las
alertas
de
seguridad
alimentaria,
recordando
la
crisis
producida
por
el
contagio
humano
con
priones
de
la
encefalitis
espongiforme
bovina,
e
incluso,
según
las
declaraciones
afortunadamente
erradas
de
un
científico
alemán,
la
epidemia
de
peste
que
arrasó
Europa
en
la
Edad
Media.
Las
dificultades
para
identificar
la
causa
y
el
vehículo
del
brote
se
relacionan
con
las
características
de
la
bacteria
causante.
Es
sabido
que
E.
coli
forma
parte
de
la
población
microbiana
normal
de
los
mamíferos,
incluyendo
el
género
humano,
y
que
la
mayoría
de
las
cepas
de
esta
especie
son
inocuas,
salvo
en
algunos
casos
de
alteración
de
las
defensas
del
individuo.
Pero
existen
también
cepas
patógenas,
conocidas
como
"patotipos"
o
"virotipos",
cuya
diversificación
pudo
iniciarse
hace
cerca
de
9
millones
de
años.
Este
proceso
se
ha
debido
al
intercambio
genético,
frecuente
en
muchas
especies
bacterianas
y
que
les
permite
adquirir
nuevos
estilos
de
vida,
incluyendo
la
patogénesis.
Al
menos
cinco
virotipos
son
capaces
de
producir
gastroenteritis
en
el
ser
humano
–E.
coli
enteropatógeno
(EPEC),
enterotoxigénico
(ETEC),
enteroagregativo
(EAggEC),
enteroinvasivo
(EIEC)
y
enterohemorrágico
(EHEC)–,
pero
existen
también
variantes
dentro
de
ellos,
que
dificultan
su
clasificación.
La
patogénesis,
dependiendo
de
cada
caso,
se
basa
en
la
capacidad
de
adherirse
a
la
mucosa
intestinal,
en
la
producción
de
toxinas,
o
en
la
invasión
de
los
enterocitos.
En
algunos
virotipos
hay
una
cierta
asociación
con
antígenos,
lipopolisacáridos
de
membrana
(O)
y
proteínas
de
los
flagelos
(H),
que
sirve
para
su
identificación.
Así,
la
cepa
EHEC
más
común
es
O157:H7,
pero
hay
cepas
con
otras
combinaciones
antigénicas.
La
identificación
resulta
compleja;
los
métodos
clásicos
de
cultivo
pueden
no
detectar
las
cepas
patógenas,
y
la
caracterización
final
se
basa
en
la
detección
de
su
repertorio
de
genes
de
virulencia,
generalmente
por
la
reacción
en
cadena
de
la
polimerasa
(PCR).
La
cepa
implicada
del
brote
europeo
se
identificó
como
EHEC
por
el
cuadro
clínico
causado:
enterocolitis
hemorrágica
y
síndrome
urémico--hemolítico
(HUS).
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