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I. NIETO-VÁZQUEZ Y COLS.  AN. R. ACAD. NAC. FARM

dosis fisiológicas de insulina, la actividad de AKT1 en el músculo
esquelético era muy similar en pacientes diabéticos tipo 2, con o sin
obesidad, y pacientes sanos. Además, la estimulación de AKT2 y AKT3
en respuesta a la hormona era normal en el músculo de sujetos obesos con
diabetes tipo 2, a pesar de tener reducida la actividad de la PI3-K asociada
a IRS-1 e IRS-2. Sin embargo, en los estudios anteriores la cuestión de la
especificidad de las isoformas de AKT no fue resuelta, ya que las técnicas
empleadas no permitían discriminar entre AKT1 y AKT2. En un trabajo
más reciente, realizado en pacientes con obesidad mórbida y resistencia a
insulina, se ha demostrado que la hormona únicamente es capaz de activar
a AKT1 en el músculo de estos sujetos, sugiriendo que tanto AKT2 como
AKT3 son las isoformas responsables del transporte de glucosa y del
desarrollo de esta patología, al menos en este tejido (7).

        En cuanto al papel de las PKCs atípicas, se han conocido

evidencias recientes que sugieren que la activación de PKC?/? por
insulina está disminuida en el músculo esquelético de pacientes obesos
y/o diabéticos, fenómeno que es parcialmente explicado por una
reducción en la expresión de estas quinasas. Algunos autores han
defendido la hipótesis de que la primera lesión que aparece en este tejido,
durante el desarrollo de diabetes tipo 2, es a nivel de las PKCs atípicas.
De hecho, en los miotubos de sujetos obesos con intolerancia a la glucosa

se ha visto que la acción de la insulina sobre la activación de PKC?/? está
significativamente afectada (8). Por tanto, se ha estipulado la posibilidad
de que algunos factores genéticos puedan contribuir a esta alteración
sobre las PKCs, aunque aún no se ha publicado ninguna mutación de estas
quinasas asociada con la resistencia a insulina. También se han visto

incrementos significativos en la cantidad total de PKC? y PKCe en el
músculo esquelético de roedores insulino-resistentes, consecuencia de una
dieta rica en grasa, hecho que se ha relacionado directamente con el
contenido muscular de triglicéridos y diglicéridos (3).

        Mientras que las alteraciones en la señalización de la insulina a
través de la ruta IRSs/PI3-K/AKT/PKCs parecen ser características en el
músculo esquelético de diabéticos tipo 2, los defectos en la cascada de las
quinasas MAP son menos conocidos. En este sentido, se ha observado
que la activación de p42/p44MAPK por insulina no se encuentra afectada,
y en estado basal, la fosforilación de estas quinasas no varía, o incluso

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