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VOL. 74 (4) RESISTENCIA A INSULINA EN EL MÚSCULO...
En la mayoría de los pacientes, la resistencia a insulina puede ser
detectada mucho antes de que se produzca intolerancia a la glucosa,
puesto que una de las primeras manifestaciones es el fallo en la captación
de glucosa por parte del músculo esquelético. Asimismo, la aparición en
el tejido adiposo de resistencia a los efectos antilipolíticos de la insulina,
provoca un incremento en la lipólisis y la liberación de ácidos grasos que
merman la capacidad de la hormona para reprimir la producción de
glucosa en el hígado, aunque aún se permite la síntesis de ácidos grasos.
Esta desregulación del metabolismo de hidratos de carbono y lípidos
contribuye a acelerar la progresión de la resistencia a la insulina. En los
primeros estadios, las células ß pancreáticas responden con un incremento
en la secreción de la hormona, generando un estado de hiperinsulinemia
compensada, lo que contribuye a largo plazo a agravar este desorden
metabólico. El exceso prolongado de insulina circulante hace que las
células ß no puedan mantener el mecanismo de compensación y fallan a
la hora de responder apropiadamente a la glucosa, lo cual desemboca en
el desarrollo de intolerancia al azúcar. Así, aproximadamente un 5-10%
de los pacientes intolerantes a la glucosa en menos de un año pasan a ser
diabéticos, continuando con un agravamiento progresivo de la resistencia
a insulina. Las células adiposas generan más ácidos grasos, el hígado
produce glucosa de manera incontrolada y las células ß pancreáticas
fallan totalmente, llegando a las últimas etapas de la enfermedad donde se
requieren ya altas dosis de insulina exógena. La falta de respuesta a la
acción de la insulina y la hiperinsulinemia, incluso en ausencia de
diabetes, conducen a una gran variedad de anormalidades, incluyendo un
aumento de triglicéridos, una disminución de los niveles de HDL, un
aumento de secreción de VLDL, desórdenes en la coagulación, aumento
de la resistencia vascular, cambios en los niveles de hormonas tiroideas,
atenuación del flujo de sangre periférico y ganancia de peso. Por todo
ello, la resistencia a la insulina se asocia con la obesidad, hipertensión,
dislipidemia y aterosclerosis. A este conjunto de síntomas se le denomina
síndrome X o síndrome de resistencia a insulina (2).
MECANISMOS MOLECULARES DE LA RESISTENCIA A
INSULINA EN EL MÚSCULO ESQUELÉTICO
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