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MARIO SAPAG-HAGAR AN. R. ACAD. NAC. FARM.
2.2. El hombre, un ser tridimensional
Es conveniente destacar tres niveles constitutivos en el hombre:
a) lo corporal (orgánico); b) lo psicológico (mente-conciencia senso-
rial); c) lo axiológico (valores): conciencia moral, espíritu libertario.
A este último también se le añade la necesidad de explicar, desde
una perspectiva bioquímico-genética, nuestra conducta como seres
humanos.
La selección natural es un proceso que no tiene en sí objetivos,
pero el hombre sí los tiene constituyéndose éste en la única especie
biológica consciente de su evolución y con el poder de moldearla en
conformidad a sus propias necesidades imperiosas, dirección evo-
lutiva que constituye un asunto ético de gran importancia para la
Humanidad por su creciente gravitación sobre su comportamiento.
El ser humano no es sólo Homo sapiens, también es, como ya diji-
mos, Homo moralis, un ser ético por su naturaleza biológica intrín-
seca que le permite anticipar las consecuencias de sus propias accio-
nes y discernir su comportamiento bueno o malo, moral o inmoral,
según las normas generadas por la evolución cultural y no por la
biológica. El comportamiento ético requiere o depende de la capa-
cidad de hacer juicios de valor y, a la vez, de elegir entre varias
líneas alternativas de acción.
2.3. ¿Qué es el hombre?: Evolución, Verdad y Ciencia
«El hombre, centro de perspectiva, es al propio
tiempo centro de construcción del Universo. Hacia él
es donde hay que orientar finalmente toda ciencia»
TEILHARD DE CHARDIN
Gracias a la Ciencia puede el hombre decir como Don Quijote,
pero con más fundada razón, «yo sé quien soy y quien puedo ser».
El hombre es producto de un proceso evolutivo que aún continúa y
que irá determinando lo que, en cada etapa, llegará a ser (9).
A decir de Zubiri: «la Ciencia no es una simple adición de verda-
des que el hombre posee, sino el despliegue de una inteligencia
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