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VOL. 71 (1), 5-14, 2005 LOS PREMIOS NOBEL 2004 EN FISIOLOGÍA O MEDICINA...
deleción o mutaciones sin sentido del gen que codifica para el recep-
tor olfativo P2 determinan que los axones de estas células se disper-
sen en lugar de converger sobre un glomérulo específico. Asimismo,
la sustitución del gen P2 por la región codificadora del gen P3 da
lugar a que los axones P3 ? P2 se proyecten hacia un glomérulo
cercano al glomérulo tipo P3. Sus conclusiones señalaban que el
receptor olfativo juega un papel instructivo en el establecimiento del
mapa topográfico.
Uno de los más recientes trabajos publicados por Axel en la re-
vista Nature en colaboración con el grupo de Jaenisch (4 de marzo
de 2004) ha sido la obtención de ratones clónicos obtenidos a partir
de la transferencia de núcleos procedentes de neuronas sensoriales
olfativas a ovocitos enucleados, demostrando que el patrón de expre-
sión y organización de los genes de receptores olfativos no varía en
los ratones clónicos en relación con los ratones normales (Eggan et
al., 2004). Por otra parte, podemos mencionar también el trabajo de
Buck y colaboradores (Zou et al., 2001) quienes, utilizando ratones
transgénicos obtenidos mediante la técnica de recombinación homó-
loga (gene targeting) en células troncales embrionarias, demostraron
mediante experimentos de trazabilidad o seguimiento (tracing) gené-
tico la existencia de un mapa sensorial estereotipado en el cortex
olfatorio del ratón. En cierta ocasión, Linda B. Buck dio una confe-
rencia en el Instituto Karolinska durante el Nobel Symposia del 7 de
diciembre de 2001 sobre la «lógica del olfato» («the logic of smell»),
sin duda como premonición del galardón máximo que iba a recibir
tres años después.
En este contexto de los olores y el olfato puede hacerse referencia
también a las feromonas, moléculas que pueden influir en diferentes
comportamientos sociales, especialmente en los animales, y cuyo
papel evolutivo puede ser importante por cuanto afectan a la repro-
ducción. Axel y Buck descubrieron, trabajando por separado, que las
feromonas son detectadas por otras dos familias de receptores aco-
plados a la proteína G (GPCR) localizados en una parte diferente del
epitelio nasal.
Permítaseme recordar, en este contexto, la importancia de los
olores. Cuentan de Napoleón Bonaparte que cuando, estando en
campaña, decidía volver a la retaguardia escribía a la emperatriz
Josefina anunciándole su visita con varios días de antelación y ro-
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