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MARÍA TERESA MIRAS PORTUGAL AN. R. ACAD. NAC. FARM.
hereditarias. Uno de los ejemplos de anosmias específicas es la pér-
dida de capacidad olfativa para el almizcle, sustancia segregada por
las glándulas del ciervo y que se emplea en perfumes, hasta un 12
por 100 de la población americana analizada en uno de los estudios
era incapaz de «olerla».
Antes de analizar la estructura y propiedades de los receptores
olfativos y la señal que generan, así como los requerimientos para
que los axones se reconozcan entre sí y lleguen al glomérulo espe-
cífico, analizaremos desde un punto de vista general las estructuras
soporte y las células que constituyen el lugar físico donde reside el
olfato.
ASPECTOS GENERALES DE ORGANIZACIÓN
DEL SISTEMA OLFATIVO
Las etapas iniciales de percepción del olor tienen lugar en las
neuronas olfativas localizadas en el epitelio olfativo, superficie de
unos 5 cm2 en los humanos, que se encuentra situada en la parte
posterior de las fosas nasales. Dejaré que sea don Santiago Ramón
y Cajal (1904) quien describa las neuronas olfativas, cito texto: «Se-
gún es notorio, la impresión o recepción de los olores se efectúa en la
porción superior de la mucosa olfativa, cuya dermis se espesa y ofrece
un tono ligeramente amarillento. A este nivel, también el epitelio de
células alargadas se modifica, perdiendo sus pestañas y un nuevo
corpúsculo aparece: la célula bipolar u olfativa, que representa el ver-
dadero órgano de recepción del impulso o estímulo oloroso. ...Como su
nombre anuncia, trátase de corpúsculos nerviosos provistos de dos
expansiones: recia la periférica que se termina en la superficie libre por
un cabo del cual parte un penacho de finísimas pestañas moviles... La
expansión descendente representa al cilindro-eje o axón, lo que da
carácter de neurona a la célula bipolar... esta fibrilla recorre indivisa
y sin anastomarse una parte del dermis, reúnese luego con otras en
apretados hacecillos, sube luego, conservando siempre su individuali-
dad, a través de la lámina cribosa del etmoides y asalta, en fin, el bulbo
olfatorio, para terminar arborizándose en el espesor de un glomérulo de
este órgano nervioso central». Sorprende a cualquier estudioso del
sistema nervioso la precisión y exactitud de la descripción, realizada
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