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VOL. 71 (1), 15-43, 2005  RECEPTORES OLFATIVOS: EL PERFUME DEL ÉXITO

solamente el aroma de la magdalena en la taza de té que sirvió de
excusa a Marcel Proust para ir en busca del tiempo perdido.

    Antes de entrar definitivamente en la materia, permítaseme re-
cordar una de las anécdotas referentes al doctor Axel y que aparece
recogida en la información digital de la Universidad de Columbia. Al
parecer, el doctor Axel era un excelente estudiante, pero volcado
desde siempre en la investigación y el laboratorio. Cuando se exami-
nó para obtener su título de médico, el comité de la Universidad le
concedió el título con la condición de que nunca tocaría a un pacien-
te, al menos mientras estuviera vivo (el paciente). Cierto o no, nos
indica la gran perspicacia y carencia de dogmatismo de los miem-
bros del comité y la temprana vocación del galardonado.

    En los sistemas sensoriales de los vertebrados, las neuronas pe-
riféricas reciben información del entorno y la transmiten al cerebro
donde es procesada para obtener una representación interna del
mundo exterior. La mayor parte de los sistemas sensoriales separan
espacialmente los impulsos aferentes procedentes de las neuronas
sensoriales para construir un mapa topográfico que define la locali-
zación de un estímulo sensorial dentro del entorno, así como las
características propias del estímulo. Esta característica no es com-
partida por el sistema olfativo, ya que el procesamiento del estímulo
oloroso no da ninguna información sobre la localización espacial del
estímulo olfativo.

    Los seres humanos se encuentran entre los peor dotados de los
mamíferos para la detección y discriminación de olores, y a pesar de
ello pueden distinguir miles de compuestos distintos a través del
olfato. La mayor parte de las sustancias olorosas son compuestos
orgánicos de bajo peso molecular y con suficiente volatilidad para
ser transportados como vapores hasta las fosas nasales. Las neuro-
nas olfativas tienen gran sensibilidad y especificidad, pudiendo in-
cluso diferenciar los isómeros especulares de algunos compuestos
aromáticos. Existe una amplia variabilidad en la capacidad de dis-
criminar olores entre humanos, desde los que pueden diferenciar
varios miles a los que carecen total o parcialmente del sentido del
olfato consciente. Esta carencia se conoce como anosmia, que puede
ser total o para un grupo específico de sustancias olorosas, en cuyo
caso se habla de anosmias específicas, características que suelen ser

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