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VOL. 67, (4) 2001 RADIACTIVIDAD Y SALUD
propia fuente se convierte en residuo cuando pierde la actividad necesaria
para desarrollar su función.
En las aplicaciones de los radisótopos a la farmacocinética, los
residuos que se generan son las propias moléculas marcadas, así como las
cobayas que se utilicen en los ensayos. La gestión de estos residuos puede
ser la combustión en un incinerador adecuado, dado que la radiactividad
específica y la energía de las radiaciones involucradas, no justifican un
tratamiento más complejo.
3.1.2. Radiofármacos
Son compuestos radiactivos utilizados para la diagnosis y el
tratamiento terapéutico de enfermedades humanas. En medicina nuclear,
el 95% de los radiofármacos se utilizan para diagnóstico y solo el 5% para
tratamiento terapéutico.
Los radiofármacos no tienen, en general, efecto farmacológico ya
que suelen utilizarse en cantidades trazas. Un radiofármaco puede ser un
radisótopo, como el Xe133, o compuestos marcados, tales como una
proteína iodada con I131 o compuestos marcados con Tc99m. A estos
productos, además de radiofármacos, se les suele denominar
radiotrazadores, agentes para diagnóstico y trazadores marcados.
La diferencia entre los productos radioquímicos y los
radiofármacos está en que los primeros no pueden administrarse a los
humanos, por no ser estériles ni carecer de pirogenicidad, propiedades que
han de tener los radiofármacos.
Al igual que sucede en farmacocinética, el radiofármaco ha de ser
fácilmente detectable por instrumentación nuclear y las dosis de
radiación, a operador y paciente, ha de ser mínima.
El radiofármaco ideal debe cumplir las condiciones, análogas a su
uso en farmacocinética:
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