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VALENTÍN GONZÁLEZ  ANAL. REAL ACAD. FARM.

cuya radiactividad es particularmente alta por el contenido en elementos
radiactivos del suelo (monacitas en la India, minerales de uranio en Poços
de Caldas en Brasil, etc.), o como resultado de las propiedades del
entorno vital. Por ejemplo, los esquimales, reciben unas dosis unas 35
veces mayores a las de otras poblaciones, por consumir carne de renos y
caribús, que se alimentan de unos líquenes que concentran el Po210.
También, la población australiana recibe dosis 75 veces mayores, a través
de la carne de ovino y canguro que se alimentan con forraje de suelos con
contenidos de uranio superior al de otras zonas de la tierra.

        El carbón, al igual que otras muchas rocas, contiene uranio en
pequeñas cantidades. Una planta térmica de carbón de 1.000 megavatios
eléctricos (Mwe) quema unos cuatro millones de t/año de carbón, que
contiene entre 1 y 10 ppm de uranio y unas 2,5 veces más de torio. Una
parte de estos elementos radiactivos, más sus descendientes de las
cadenas de desintegración, junto al K40 que también contiene el carbón,
salen por chimenea o se quedan en cenizas, expuestas a los agentes
atmosféricos (viento y agua)

        Teniendo en cuenta la cantidad de carbón que se quema en el
mundo, se estima que el impacto de estas radiaciones pueden ser unas 100
veces mayor a las que corresponden al ciclo del combustible nuclear.

         Por su parte, la roca fosfática, que se utiliza para producción de
ácido fosfórico, base de los abonos fosfatados, contiene uranio, en
proporciones que oscilan entre los 8 y 400 ppm, que se reparte entre el
ácido fosfórico y los fosfoyesos resultantes del ataque sulfúrico de la
roca. El abonado de los campos hace que se incremente, gradualmente, el
contenido del suelo en radisótopos, ya que el ácido sulfúrico disuelve una
gran parte del uranio contenido en la roca fosfática, así como algunos de
sus hijos de la cadena de desintegración, mientras que el Ra226 permanece
en los fosfoyesos y, en general, los elementos insolubles en forma sulfato.

        Hay también fuentes de radiactividad, incorporadas al organismo,
que aportan dosis apreciables. Así, el hombre tiene como componente de
sus huesos potasio y, por tanto, K40 que es uno de los nucléidos
primordiales. Una persona de 70 Kg tiene en sus huesos 140 g de potasio
e, ineludiblemente 3,7.103 Bq (0,1 uCi) de K40. Este elemento, aporta a

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