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VOL. 66, (1) 2000 LA PARED CELULAR DE AGARICUS BISPORUS
fructificar. El hecho de no producirse, salvo muy excepcionalmente
esporas mononucleadas haploides capaces de originar micelios
monocarióticos supone, en principio, una muy baja variabilidad genética
en este importante organismo, dificultando su posible hibridación y
mejora genética con objeto de obtener nuevas cepas con características
preseleccionadas.
El cultivo del champiñón de París, nombre con el que se denomina
vulgarmente al A. bisporus puede decirse que comenzó durante el reinado
de Luis XIV de Francia (1643-1715) cuando se habilitaron con estos fines
las cuevas de los subterráneos de París, que aún siguen utilizándose en
nuestros días. El compost obtenido de los establos de los caballos era el
medio de cultivo, que, distribuido sobre los suelos formando hileras, se
inoculaba con suelo mezclado con micelio procedente de los lugares
donde crecían champiñones salvajes.
Esta rara habilidad fue pronto explotada por los ingleses y
Abercrombie en 1779 describió por primera vez las tremendas variaciones
del cultivo del champiñón durante el siglo XVIII. Para ello utilizaron
cobertizos o graneros aireados y cubiertos por toldos, invernaderos e
incluso cultivos en la tierra al aire libre, hasta llegar a los cultivos
protegidos en construcciones especiales.
La importancia del champiñón como una delicadeza de la
aristocracia del siglo XIX fue citada por Calow en 1831, donde describía
la utilización de instalaciones con calefacción para obtener champiñones
durante todo el año, así como el sistema de estanterías sobre las que se
disponían los lechos de compost para cultivar los champiñones, que
todavía hoy perduran.
Después de la Guerra Civil Norteamericana el cultivo del
champiñón se introdujo en el Nuevo Mundo por medio de agricultores
emigrantes ingleses, franceses y escandinavos, desarrollándose diferentes
métodos, sistemas y escalas para su producción industrial, que en la
segunda mitad de nuestro siglo han dado lugar a una sofisticada
tecnología dentro de las actividades agrícolas. El método de obtención de
cultivos puros de A. bisporus como inóculos fue definitivo para el
desarrollo de esta tecnología (Sinden, 1932), junto con las condiciones de
aireación y concentración de CO2 (Lambert, 1938) y los requerimientos
específicos en la preparación del compost. Este aumento en la eficiencia
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