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cualquier sitio. Esa situación es la lógica y esperable casi siempre, excepto casos excepcionales y son y han sido una
constante al acabar una etapa. Posiblemente nuestros padres y allegados de más edad traten de darnos opiniones sabias y
reflexivas y llenas de cariño, basados en su experiencia.
Pero no olvidéis nunca que el tiempo vivido por los de más edad entre nuestros allegados es un tiempo diferente y que el
vuestro tendréis que descubrirlo y construirlo cada uno de vosotros. Será vuestro mundo y nadie más que vosotros será
responsable. Por ese motivo lo de acabar en cualquier sitio significa lo nuevo, incluso lo inesperado, que con imaginación
construiréis. Para tomar las decisiones correctas necesitáis una mente abierta, enriquecida por vuestros estudios, y no debéis
de perder el tren. Pues como decía don Francisco de Quevedo: el tiempo que ni vuelve, ni tropieza.
Y al mismo tiempo con decisiones que no se pueden posponer
“A nuestra libre decisión es dado numerosa elección y transitoria”.
Don Francisco de Quevedo se adelantó en más de dos siglos a los filósofos existencialistas (Kierkegaard) que acuñaron
la frase: de El vértigo de la libertad.
Surge pues una pregunta: ¿Realmente tenemos miedo a la libertad de buscar y afrontar el futuro?
NO deberíamos. Estamos en Toledo, la ciudad histórica más hermosa de España. Bueno, después de Santiago de
Compostela, que soy gallega y me tomo la licencia. Aquí, desde tiempo inmemorial, se han instalado los más diversos
pueblos y se han forjado las más poderosas culturas, cada una dejando constancia de sus construcciones, de sus
pensamientos, una amalgama que reside en la mente y la genética de todos sus habitantes.
Ahora que en Ciencia es necesario el inglés, y nos quejamos, a pesar de que tenemos el mismo alfabeto. ¿Qué pensar de
la primera Escuela de traductores, con 4 idiomas distintos y sus correspondientes alfabetos? Ciertamente, Alfonso X, debió
de ser acusado de loco, irresponsable y otras lindezas. Cuántas veces los súbditos con escasa visión dirían displicentes “Y
eso, ¿para qué sirve?
Frase parecida a la que ahora algunos repiten cuando se plantean nuevos estudios, grados y másteres, que si fuéramos
capaces de adivinar el porvenir comprenderíamos que son necesarios para adelantarnos al futuro y que este no pase de largo.
Pero el rey clarividente era sabio y esa es la razón por la escogió Toledo.
No olvidemos que en esta ciudad estamos rodeados de cultura que es inseparable de nuestra identidad y nos enriquece
como seres humanos.
Esta universidad y sus edificios son en sí mismos un ejemplo de sabiduría y buen hacer. De una fábrica de armas en
ruinas, pero de noble planta y hermosa, diseñada por el arquitecto Sabatini, ha pasado a ser una floreciente universidad,
donde se estudia la vida, con amplios paseos cubiertos por los árboles y rescatada para impartir entre otros el grado en
Bioquímica y en Ciencias Ambientales, luego vendrán los másteres y los laboratorios de nuevas tecnologías con pedigrí.
Tiempo al tiempo. Yo espero verlo.
No lejos de aquí en dirección sureste, un loco genial, Don Quijote, fabricó el bálsamo de Fierabrás, cuya fórmula exacta
tendrá que ser redescubierta, pero que sin duda tendrá que hacer uso de las nuevas técnicas en ingeniería genética.
El grado en bioquímica nos trae la ciencia del futuro que permitirá conocer cuántas sangres distintas se han mezclado en
esta tierra poderosa y mágica y cómo ha impregnado y quedado reflejado en nuestros genes, en nuestra forma de ser. Nos
trae también las nuevas tecnologías para reparar nuestros genes, renovar nuestros reservorios de células madre y el mundo
que sueña con la eterna juventud sin darse cuenta de que el principio esencial de los seres vivos es que son perecederos y
siempre se renuevan, lo mismo que las mentes tan fértiles de nuestros jóvenes, que llegan cada año a nuestras aulas con el
reto de prepararse para construir su futuro, que en conjunto será el futuro de nuestro país.
Con estas poderosas herramientas asociadas al estudio del medio ambiente comprenderemos como todos los mamíferos
aparentemente tan distintos entre sí, desde el ratón, al elefante o al ser humano tienen el mismo número de genes (25.000).
Los órganos están distribuidos del mismo modo y con la misma simetría. Los factores de crecimiento son casi idénticos, y
lo que hace que sean más grandes o más pequeños depende solamente del tiempo de estimulación de diversos genes.
Todos los seres vivos que compartimos este instante evolutivo, hemos llegado aquí y ahora conjuntamente, cada uno a
su modo. Hemos pasado por todos los cataclismos inimaginables, erupciones volcánicas, terremotos, unión y separación de
continentes, por diluvios o sequías extremas, por hambrunas extremas, pero hemos llegado hasta aquí en compañía y en un
entorno vegetal que nos ha dado cobijo. ¡Qué locos si los perdemos! ¿Qué sería de nosotros?
Por ello animo y felicito a los jóvenes que hoy reciben su diploma de grado, los 45 (14 chicos y 31 chicas) del grado de
Bioquímica y a los 20 jóvenes (10 chicos y 10 chicas) del grado de ciencias ambientales para que este grado sea el inicio de
una búsqueda continua del conocimiento, sea cual sea su área o lugar de trabajo. Así crecerá su propia persona y hará crecer
a su entorno.
Tomaré prestadas las palabras de otro sabio, en este caso de Córdoba, un poco más al sur de Toledo, se trata de
Maimónides, que dicen:
“Que descubra hoy en mi saber cosas que ayer desconocía, porque el arte es grande pero el espíritu del hombre puede
avanzar siempre más”. Gracias a todos por su atención.
Toledo, 15 de septiembre de 2019
336 @Real Academia Nacional de Farmacia. Spain