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B.
Ribas
Ozonas
mismo
ocurre
con
otras
enfermedades,
como
el
glaucoma,
cataratas,
Párkinson
y
otras
degenerativas.
Los
niños
se
hacen
notar,
son,
junto
a
las
madres
y
los
ancianos
con
dificultades
de
desplazamiento,
una
de
nuestras
prioridades
(Figura
3).
Si
no
acuden,
somos
nosotros,
los
médicos,
que
si
les
recordamos
de
otros
años,
acudimos
a
su
encuentro,
y
nos
reciben
con
un
abrazo
y
profunda
alegría.
Algunos
niños
de
10
a
14
años
no
asisten
a
la
escuela
porque
desconocen
la
trascendencia
de
su
formación
y
también
por
su
lejanía.
Se
añade
a
ello,
la
irresponsabilidad
de
los
padres,
capaces
de
cambiar
las
horas
de
formación
de
sus
hijos
por
cualquier
trabajo
mínimamente
remunerado.
El
sacerdote
organizador
avisa
con
meses
de
antelación,
nuestra
visita
de
atención
médica.
Figura
3.--
Grupo
de
niños
expectantes
a
ser
atendidos
en
lugar
céntrico.
Para
desplazarnos
a
estos
pueblos,
lo
hacemos
en
dos
furgonetas;
una
camioneta
porta
las
cajas
de
medicamentos,
desde
nuestra
residencia
hasta
las
zonas
de
visita,
a
distancias
de
120
a
160
kilómetros.
La
misión
es
corta,
algo
más
de
2
semanas,
por
el
ajetreo
que
conlleva:
levantarse
pronto,
con
Misa
opcional,
y
acostarse
tarde,
según
el
número
de
enfermos
y
el
largo
viaje
de
regreso.
Carencias
y
necesidades
de
la
Población.
(Patologías,
desinformación,
educación)
Durante
los
años
de
misión
médico--clínica
que
he
realizado,
he
observado
que
además
de
los
factores
higiénico--sanitarios,
de
temperatura
elevada,
oscuridad
en
las
chozas,
escasa
higiene
y
falta
de
agua
y
productos
sanitarios,
hay
que
contar
180