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B.
Ribas
Ozonas
indígenas
a
pocos
kilómetros
en
el
interior.
Este
hecho,
anima
a
las
conciencias
a
la
búsqueda
del
equilibrio
y
al
apoyo
a
esa
población
en
su
primera
necesidad
personal,
su
salud.
De
Madrid
al
Centro
de
Yucatán,
México,
pasando
por
Sao
Paulo,
Brasil
(2005)
A
finales
del
año
2004,
recibí
una
llamada
de
uno
de
mis
tres
hijos
que
vivían
en
Alemania,
en
Düsseldorf,
me
dijo:
“Papá,
como
eres
médico
y
conoces
Brasil,
podrías
acompañar
a
un
grupo
de
médicos
alemanes
que
van
a
Itapecerica
da
Serra,
en
Sao
Paulo,
a
una
zona
donde
carecen
de
él”.
Lo
que
propone
una
hija
generalmente
se
suele
aceptar,
y
así
me
embarqué.
No
conocía
al
grupo,
y
quedamos
encontrarnos
en
el
avión
de
Frankfurt
a
Sao
Paulo,
ya
que
desde
Madrid,
era
preceptivo
en
aquel
vuelo
y
año
la
escala
en
Frankfurt.
Una
vez
en
el
avión,
dije
a
la
azafata
que
si
viese
a
un
grupo
de
alemanes
en
el
que
probablemente
iba
un
sacerdote,
me
avisara.
Creí
que
se
había
olvidado,
pero
al
poco
de
estar
el
avión
en
línea
de
vuelo,
se
acerca
y
comenta
que
ha
localizado
al
grupo
alemán
y
que
espere
a
saludarles
a
que
desaparezca
la
señal
luminosa
de
cinturones
de
seguridad.
Estaban
en
la
fila
43,
lo
que
hice
más
tarde
y
tomamos
el
primer
contacto.
Había
avisado
de
mi
viaje
al
catedrático
de
Bioquímica
brasileiro,
académico
correspondiente
de
nuestra
Real
Academia
Nacional
de
Farmacia,
que
desde
el
año
1980
hasta
el
2005,
había
venido
cada
año
un
mes
a
mi
laboratorio,
primero
del
centro
coordinado:
Consejo
Superior
de
Investigaciones
Científicas--Departamento
de
Bioquímica,
de
la
Facultad
de
Farmacia,
y
después,
al
del
Instituto
de
Salud
Carlos
III,
de
Madrid.
Esta
vez,
volvía
a
Sao
Paulo,
no
en
mi
condición
de
científico,
sino
de
médico.
Me
comentó
que
íbamos
a
una
zona
difícil
y
nos
recogería
en
el
Aeropuerto
de
Sao
Paulo
para
acompañarnos
a
nuestro
destino.
Me
sorprendió
que
acudiera,
y
además,
con
un
compañero
abogado,
pues
veinte
días
después,
el
que
suscribe
estaba
invitado
para
dos
conferencias:
una
en
el
Campus
de
Botucatú
de
la
UNESP,
y
otra,
en
la
Facultad
de
Derecho
de
Baurú,
ambas
sobre
campos
electromagnéticos
en
biomedicina.
Su
compañero
abogado
era
de
ascendencia
asturiana,
y
él
gallega.
Viajábamos
en
dos
furgonetas
y
el
que
esto
escribe
en
el
coche
del
abogado
y
profesor
brasileiro.
La
policía
detuvo
la
caravana
pues
la
consideraba
sospechosa.
Gracias
a
la
casualidad
de
que
el
compañero
abogado
era
de
la
misma
ciudad
que
uno
de
los
policías,
y
evitando
tal
vez
complicaciones
mayores
y
formalidades,
tuvimos
la
suerte
de
que
abriera
de
nuevo
el
camino
hacia
la
periferia
de
la
ciudad,
a
una
residencia
del
Obispado.
Instalados
en
Itapecerica
da
Serra,
los
aparatos
de
electrocardio--
encéfalo--
y
de
eco--
grafías
en
el
ambulatorio
de
la
zona,
con
un
letrero
que
había
sido
costeado
en
parte
por
la
Comunidad
de
Castilla--León,
desaparecieron
al
día
siguiente.
Sin
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