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B.
Ribas
Ozonas
De
Madrid
a
Yucatán,
México
(a
partir
de
2007)
Fui
a
Quintana
Roo,
donde
realizamos
la
misión
anual,
promovida
por
el
obispo
mexicano
de
Cancún--Chetumal
Dr.
Pedro
Pablo
Elizondo,
y
organizada
a
pie
de
campo
por
el
padre
de
origen
español
Higinio
Izquierdo,
y
en
Alemania
por
el
Padre
Bennet
Tierney
de
origen
irlandés.
El
objetivo,
es
ayudar
en
el
ámbito
de
la
salud
a
la
población
maya,
difuminada
todavía
en
esta
época
del
siglo
XXI
en
la
selva
(Figura
1).
Sorprendentemente
a
pocos
kilómetros
de
la
tan
conocida
y
desarrollada
“Riviera
Maya”
con
hoteleros
americanos
y
españoles,
entre
ellos
catalanes
y
mallorquines,
como
es
el
que
esto
escribe.
La
satisfacción
personal
se
encuentra
en
la
ayuda
a
una
población
desperdigada
en
la
selva,
que
acude
a
los
pueblos
o
andurriales
en
los
que
nos
instalamos
uno
o
varios
días,
en
el
interior
de
la
Península
de
Yucatán
(en
el
centro
de
los
Estados
de
Felipe
Carrillo
Puerto
y
José
María
Morelos),
como
se
observa
en
la
Figura
1.
Se
trata
de
una
zona
de
elevado
porcentaje
de
pobreza
y
marginación
del
Estado
mexicano
de
Quintana
Roo.
Gran
parte
de
las
comunidades
no
cuentan
con
servicios
de
agua
potable,
alcantarillado,
ni
saneamiento.
La
población
de
los
municipios
visitados,
de
Tulum,
Felipe
Carrillo
Puerto
y
José
María
Morelos
es
joven,
y
en
cuanto
a
la
distribución
por
sexo,
no
hay
diferencia
significativa
en
porcentaje,
entre
el
número
de
hombres
y
mujeres.
Me
proporciona
un
enriquecimiento
personal
y
humano.
Se
adquiere
una
gran
motivación
por
el
impacto
de
las
personas
que
acuden
y
a
las
que
se
puede
ayudar,
a
sus
vidas,
sufrimientos,
inquietudes
y
problemas.
La
predisposición
personal
por
la
propia
decisión
de
estar
allí,
a
pesar
del
calor
y
trabajo.
El
entusiasmo
en
ayudar,
en
ser
útil
y
eficaz
a
los
enfermos,
no
disminuye
durante
la
estancia,
porque
la
“acción”
es
provechosa
y
beneficiosa.
Un
trabajo
de
“ayuda”
es
implicarse
con
los
ciudadanos,
cargar
en
parte
con
sus
penas
y
sufrimientos,
acumular
experiencia,
y
si
es
posible
curar.
Es
gratificante
por
el
agradecimiento
de
las
personas.
Cuentan
con
nuestra
vuelta,
pues
decían:
¿Doctor
cuando
van
a
volver
ustedes?
Hemos
ejercido
nuestra
Misión
Médica
en
los
pueblecitos
de
Kantunilkin,
Chanchen,
Chunhuhub,
Tihosuco,
Sacalaca,
Limones,
Señor,
Dzulá
y
en
la
isla
de
Cozumel.
Visitamos
chozas
y
casas
en
el
pueblo
donde
algunos
familiares
estaban
impedidos;
o
andurriales
de
varios
cientos
de
personas,
con
cierto
índice
de
malformaciones
por
endogamia.
La
Misión
médico--humanitaria
anual
se
desarrolla
entre
los
días
15
de
febrero
a
5
de
marzo.
El
centro
de
la
misión
suele
ser
Felipe
Carrillo
Puerto,
cercano
al
Área
de
Belice
y
Guatemala,
y
como
somos
ambulantes,
suele
variar
cada
año.
Las
comunidades
indígenas
visitadas
suelen
ser
las
mismas,
con
pocas
variaciones
cada
año,
para
conocer
y
ayudar
en
la
evolución
patológica
de
los
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