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RAFAEL
ROTGER
Ambas
manifestaciones
son
debidas
a
toxinas
similares
a
las
producidas
por
otro
patógeno
clásico,
Shigella
dysenteriae.
La
enterocolitis
resulta
del
efecto
local
de
las
toxinas
sobre
la
mucosa
intestinal,
y
el
HUS
es
consecuencia
de
la
absorción
sistémica
de
la
toxina,
que
produce
lesiones
renales
y
lisis
de
eritrocitos.
Pero
esta
cepa
resultó
ser
antigénicamente
O104:H4;
una
cepa
rara
que
se
había
aislado
esporádicamente
en
Alemania
(2001),
Francia
(2004),
Corea
del
Sur
(2005),
Georgia
(2009)
y
Finlandia
(2010)
(1,2).
La
secuencia
completa
del
genoma
reveló
que
no
se
trataba
tampoco
de
una
verdadera
EHEC,
sino
de
una
EAggEC
que
había
recibido
el
gen
de
la
toxina
Stx2a
(similar
a
la
de
S.
dysenteriae,
pero
con
una
mutación
que
la
hace
idéntica
a
la
producida
por
cepas
O157:H7
aisladas
en
Alemania
en
2002
y
2005)
y
un
gen
de
resistencia
a
antibióticos
(3).
Las
cepas
EAggEC
se
distinguen
de
las
EHEC
en
que
carecen
del
sistema
de
adhesión
íntima
a
los
enterocitos
característico
de
estas
últimas;
se
limitan
a
formar
agregados
sobre
la
mucosa
intestinal.
La
nueva
cepa
es
por
tanto
un
recombinante,
sin
que
esto
suponga
nada
especial
en
la
historia
evolutiva
de
E.
coli,
pero
que
implica
una
dificultad
mayor
para
detectarla,
y
de
hecho
ha
sido
necesario
poner
a
punto
ex
profeso
una
técnica
apropiada
de
PCR
(4)
.
¿Pueden
prevenirse
este
tipo
de
brotes?
La
presencia
ubicua
de
E.
coli
y
la
dificultad
de
identificar
las
múltiples
variantes
patógenas
son
obstáculos
para
el
control;
no
es
posible
prohibir
la
presencia
de
esta
bacteria
en
la
mayoría
de
alimentos
de
origen
natural,
pero
sí
establecer
límites,
ya
que
constituye
un
indicador
de
posible
contaminación
fecal.
Este
origen
sugiere
que
el
uso
de
abonos
orgánicos
puede
ser
un
foco
de
contaminación
de
verduras,
pero
los
datos
experimentales
indican
que
el
riesgo
es
muy
bajo,
incluso
en
ensayos
realizados
pulverizando
agua
contaminada
sobre
las
hojas
de
las
plantas
(5).
Los
brotes
de
soja,
el
alimento
posiblemente
implicado
en
Alemania
y
recientemente
asociado
a
un
nuevo
brote
epidémico
en
Francia,
se
preparan
germinando
las
semillas
en
bandejas
hidropónicas,
de
forma
industrial
o
casera.
Esta
preparación
puede
facilitar
la
contaminación
y
la
Food
and
Drug
Administration
(FDA)
ya
advirtió
en
1999
sobre
los
peligros
asociados
al
consumo
de
estos
alimentos
sin
la
desinfección
con
hipoclorito.
El
envasado
de
verduras
cortadas
o
ensaladas
preparadas
en
bolsas
de
plástico
puede
facilitar
la
persistencia
de
bacterias
e
incluso
su
proliferación,
gracias
al
ambiente
húmedo
y
la
liberación
de
nutrientes.
De
hecho,
las
cepas
patógenas
de
E.
coli
se
asocian
frecuentemente
a
alimentos
preparados,
y
EHEC
especialmente
a
las
hamburguesas,
como
ha
ocurrido
también
recientemente
en
Francia.
La
conservación
y
preparación
de
este
tipo
de
alimentos,
que
sufren
una
mayor
manipulación
humana
y
la
pérdida
de
integridad
de
los
tejidos
animales
o
vegetales,
requiere
precauciones
especiales
de
desinfección
o
cocinado
suficiente.
No
hay
que
olvidar
que
los
microorganismos
siempre
están
presentes,
y
que
es
inevitable
que
algunos
encuentren
la
forma
de
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