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CONCEPCIÓN GARCÍA MENDOZA  AN. R. ACAD. NAC. FARM.

                           FIGURA 1. Estructura química del procloraz.

    El hecho de que el micoparásito V. fungicola sólo sea capaz de
infectar los champiñones (micelio agregado) del hospedador A. bis-
porus pero no su correspondiente micelio vegetativo, cuyas paredes
celulares difieren entre sí significativamente (10, 11), nos muestra el
importante papel que desempeña la pared celular de los organismos
implicados en este tipo de procesos de parasitismo. Por otra parte,
se ha podido demostrar que en la infección de los carpóforos de A.
bisporus, el micoparásito secreta las enzimas hidrolíticas necesarias
para digerir in vivo las paredes celulares del micelio agregado, pene-
trando inter- e intracelularmente hasta producir claras zonas de lisis
en las hifas del hospedador, con la consiguiente muerte celular del
mismo (12). Tales enzimas de V. fungicola son capaces de digerir
también in vitro las paredes celulares aisladas de los carpóforos de
A. bisporus (13), con lo que se demuestra de nuevo la especificidad
de estas paredes celulares como substrato de las correspondientes
enzimas hidrolíticas. Pero sin embargo in vivo el micelio vegetativo
de A. bisporus no manifiesta la digestión enzimática de sus paredes
celulares por dichos enzimas de V. fungicola, y por tanto no aparece
la infección en este último micelio, mientras que, por el contrario,
tales enzimas in vitro, sí degradan las citadas paredes celulares ais-
ladas (14), lo que implica la existencia de otros mecanismos adicio-
nales, además de los enzimáticos ya citados, para que la infección se
desarrolle y manifieste de forma evidente.

    Estudios realizados en otros tipos de micoparasitismo (15, 16)
han mostrado la necesidad de unas etapas previas a las enzimáticas,

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