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MARIO SAPAG-HAGAR              AN. R. ACAD. NAC. FARM.

3.3. Organicismo y atomicismo

    Por otra parte, algunos biólogos sostienen que la dinámica de
funcionamiento del organismo como un todo no equivale a la suma
de las acciones o funciones de sus partes separadas sino que a éstas
las trasciende la dinámica del todo. En otras palabras, el todo no es
funcionalmente la suma de sus partes. Esta corriente de pensamien-
to constituye la denominada hipótesis del organicismo en oposición
a la hipótesis atomística que sostiene que la conducta del organismo
no es más que la suma de sus funciones separadas. Los seguidores
de cualquiera de estas hipótesis suelen ser mecanicistas en su in-
terpretación general de la vida (12).

3.4. Origen y evolución de la vida

    Si bien no ha sido posible demostrar el origen espontáneo de la
vida, la hipótesis de trabajo del mecanicismo implica que, de alguna
manera, la materia viva surgió o se derivó de la no viva.

    Una teoría alternativa opuesta es la teoría de una creación espe-
cífica de la materia viva por intervención divina (no necesariamente
de todas las formas de vida). Henderson ha enfatizado la relación
recíproca entre medio ambiente y organismo así como en lo adecua-
do de las cualidades del cosmos para sostener la vida, sugiriendo que
ambas evoluciones, mecánica y orgánica, son esencialmente una sola
y que el universo es biocéntrico, es decir, que el hecho más central
y más fundamental es la vida y no la materia inerte.

    Varios biólogos y filósofos, como lo destaca G. Alexander (12),
han sugerido la presencia, en la evolución, de una fuerza directriz y
controladora, ya sea externa o interna, lo que ayudaría a explicar el
porqué los paleontólogos no encuentran todas las infructuosas varia-
ciones desde una secuencia evolutiva, las cuales son necesarias para
una explicación por selección natural.

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