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VOL. 69 (4), APORTACIONES DE LIEBIG A LA NUTRICIÓN
sustituyó el producto original por una preparación farinosa del mismo tipo
pero con menor cantidad de leche y algo de harina de guisantes. Sus
ventas fracasaron nuevamente.
Los comentarios negativos de algunos médicos, que llegaron a
calificar al producto de indigestible y a publicar que dudaban que fuese
realmente una copia o análogo de la leche, hirieron profundamente a
Liebig cuyo carácter irritable se vislumbra en la respuesta que dio a estas
críticas (1867). Dice a este respecto:
“Por ejemplo, si se dijera que este preparado no es conveniente
para los recién nacidos, tal afirmación no podría mantenerse
basándose en razones teóricas, dado que en el alimento que
ingieren se encuentran los mismos ingredientes que en la leche
materna. Consecuentemente, si esta leche les conviene, no
comprendo por qué han de ser incapaces de digerir el Alimento
Infantil de Liebig”
A pesar del fracaso comercial, en los 20 años siguientes fueron
muchas las empresas que pusieron en el mercado productos parecidos al
de Liebig. Muchos de ellos se componían de harina, almidón, harina de
malta y productos similares y fueron responsables de bastantes cuadros
patológicos y de malnutrición infantil, ya que, además de deficientes en
proteína y grasa, lo eran también en vitaminas, nutrientes entonces
desconocidos.
Los niños de las clases altas eran los más afectados por el
consumo de estos preparados puesto que su precio los convertía en
inalcanzables para los de las clases bajas.
Aunque se consumían con frecuencia mezclados con cierta
cantidad de leche, el desarrollo de los lactantes que los consumían
habitualmente dejaba bastante que desear: A los 2-3 años solían presentar
sobrepeso, gran palidez y a menudo debilidad y dejadez. Casi todos
padecían un raquitismo larvado que no se diagnosticaba.
11. IDEAS SOBRE FERMENTACIONES Y PUTREFACCIONES
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