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A.
LEONE--PASCUAL
con
su
espíritu
científico.
Por
supuesto,
el
nombre
de
“polonio”
al
primer
elemento
que
descubren
fue
puesto
por
Marie
en
honor
a
su
país.
En
la
guerra
de
1914,
Marie
se
solidariza
con
su
país
de
adopción,
y
habilita
activamente
con
la
ayuda
de
la
Unión
de
Mujeres
de
Francia,
y
por
sus
conocimientos
sobre
rayos
X,
“coches
radiológicos”
preparados
para
poder
detectar
lesiones
con
rayos
X,
llegando
al
frente,
e
incluso
condujo
personalmente
uno,
mientras
sus
hijas
permanecían
a
salvo
en
Bretaña.
Marie
y
Pierre
Curie
permanecieron
siempre,
a
pesar
de
su
fama,
absolutamente
apartados
de
periodistas
o
entrevistas,
por
su
austeridad
y
por
su
necesidad
de
tiempo
para
el
trabajo.
Después
de
la
Gran
Guerra
y,
sobre
todo,
posteriormente
a
la
concesión
de
su
segundo
Premio
Nobel,
cuyo
centenario
estamos
conmemorando,
Marie
pasó
etapas
muy
difíciles
por
envidias
y
absoluta
falta
de
dinero.
Pero,
en
1920,
una
periodista
americana,
Willian
Brown
Maloney,
le
dirigió
a
Marie
la
siguiente
nota
“Mi
padre,
que
era
médico,
me
decía
siempre
que
es
imposible
exagerar
la
escasa
importancia
de
los
seres.
Pero
hace
veinte
años
que
usted
es
importante
a
mis
ojos
y
deseo
verla
durante
unos
minutos”.
Sin
duda,
dicha
frase
rompió
el
hielo,
y
Marie
la
recibió.
Hicieron
amistad,
Marie
viaja
a
América
donde
es
muy
agasajada
y
la
periodista
le
pregunta
finalmente
¿que
desearía
usted?
y
Marie
le
dice:
un
gramo
de
radio
para
mis
trabajos.
Después
de
la
guerra,
Francia
estaba
hundida,
y
el
Instituto
del
Radium,
necesitaba
activar
sus
investigaciones.
En
América,
consiguen
el
radio
por
suscripción
popular
y
Marie
hace
constar
en
el
documento
de
entrega
que
siempre
será
patrimonio
del
Instituto
del
Radium
de
París.
Por
tanto,
estamos
conmemorando
el
Premio
Nobel
de
una
mujer
excepcional,
no
solamente
como
científica
sino
como
ser
humano
que
dio
un
ejemplo
a
la
humanidad
de
desprendimiento
y
solidaridad
teñidos
por
una
motivación
científica
inquebrantable.
Y
por
último,
unas
palabras
de
Marie
Curie
a
sus
hijas
Irene
y
Eva:
“La
vida
no
es
fácil
para
ninguno
de
nosotros.
Pero
¡qué
importa!
Hay
que
perseverar
y,
sobre
todo,
tener
confianza
en
sí
mismo.
Hay
que
creer
que
se
está
dotado
para
alguna
cosa
y
que
esa
cosa
se
debe
alcanzar
cueste
lo
que
cueste”.
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