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                                    un patriotismo localista ni por un af%u00e1n deindependencia, sino motivados desde la ra%u00edzpor una utop%u00eda pol%u00edtica y social que estimabanv%u00e1lida para todos los espa%u00f1oles%u201d. De aquellarevoluci%u00f3n que calific%u00f3 como %u201cmal planteada,inoportuna y fracasada%u201d, destac%u00f3 el hechosingular y %u201ctremendamente valioso y ejemplarpor no ser habitual en similarescircunstancias%u201d, de que se mantuvo el derechoa la vida y a la dignidad humana deldisconforme y del adversario. Todo elloexplica la admiraci%u00f3n de las generacionesposteriores hacia aquellos antepasadoscapaces de enfrentarse por un ideal frente aun poderoso adversario, as%u00ed como por haberlogrado reconstruir la ciudad y recuperar laprosperidad y bienestar perdidos por aquellautop%u00eda. En ellos qued%u00f3 un sentimiento deorgullo respaldado por el convencimiento ensu firme voluntad, su fuerza y su capacidadpara gestionar su futuro.Ese convencimiento en su capacidad, nosayuda a comprender que a final del siglo XIX,cuando la ciudad y su entorno industrial se hannormalizado, al regularse oficialmente laconstituci%u00f3n de los Colegios m%u00e9dicos yfarmac%u00e9uticos en las capitales de provincia,ANALESRANFwww.analesranf.comsufrimientos. En la ciudad, adem%u00e1s de las tresboticas citadas en la Cr%u00f3nica de la provinciapor Jos%u00e9 Bisso en 1870, de Eduardo Mencheroen Duque,29; Eduardo Pic%u00f3 en Mayor, 23 y deFerm%u00edn Germes en San Roque, 12, IsidoroValverde incluye la abierta por Jos%u00e9 Cotorruelode la Tejera en el Callej%u00f3n de Campos. La deGermes, destacado republicano federalistaque hab%u00eda sido alcalde de Cartagena en tresocasiones, pero que no quiso sumarse conC%u00e1rceles a la sublevaci%u00f3n, fue la primera encerrar. La de Pic%u00f3, reconocido liberal en cuyarebotica se hab%u00eda gestado la participaci%u00f3n deCartagena en la revoluci%u00f3n de 1868, cuandocerr%u00f3 a finales de noviembre, intentaron echarabajo la puerta, pero desistieron al considerarque Germes ten%u00eda cerrada la suya. La deCotorruelo continu%u00f3 abierta hasta que fueagredido por advertir que en la farmacia no sepod%u00eda curar a una mujer gravemente herida ydeb%u00eda ser llevada al hospital. La de EduardoL%u00f3pez Menchero y del Busto permaneci%u00f3abierta hasta el final prestando asistencia acuantos enfermos y heridos lo necesitaron.Conforme destac%u00f3 el profesor Jover Zamoraen su magn%u00edfico pr%u00f3logo a El Cant%u00f3n Murciano,los cartageneros %u201cno lo hicieron movidos porConstituci%u00f3n y breve historia del Colegio deFarmac%u00e9uticos de Cartagena y La Uni%u00f3n (1900-1904)Fernando L%u00f3pez Azor%u00edn473 An. R.Acad. Farm.Vol. 90. n%u00ba 4 (2024) %u00b7 pp. 471-488Figura 1. Turno de Farmacias establecido en Cartagena en julio de 1885 (El Eco de Cartagena 1885, XXV p 3, 20 julio 1885).
                                
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