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ANALES recuerdo guarda de España?”, contesta: “En España fue donde me
RANF familiaricé con las técnicas de investigación, ya que fue aquí donde
hice mi Tesis. No pierdo de vista que, aunque he tenido más forma-
www.analesranf.com ción en Estados Unidos, mi primer contacto con lo que soy ahora se
encuentra en Salamanca; así que creo que, de no haber sido por
conjugados, en Jerusalén (1989); el 7º sobre enfermedades liso- eso, no podría haber conseguido lo que vino después. Me hice con
sómicas, en Ittingen (Alemania), en 1989; el II Congreso Nacional una beca del Gobierno para pasar dos años en Estados Unidos,
de Virología, en Valladolid (1990); el XI sobre Glicoconjugados, en donde busqué mi propia financiación para quedarme. Tengo pre-
Toronto (1991). sente que la razón por la que tengo mi laboratorio en Nueva York
es porque hice mi Tesis en Salamanca” (13).
Estos logros en investigación alcanzados en la Universidad 4. ADOLFO GARCIA SASTRE: UN GRAN CIENTÍFICO Y VIRÓ-
de Salamanca fueron precedidos por un intenso esfuerzo realizado LOGO ESPAÑOL EN NUEVA YORK
en esta ciudad, siguiendo la conocida sentencia que dice: “A apren-
der a Salamanca”. Aunque esto solo da resultado si hay capacidad
intelectual en el aprendiz, pues en caso contrario también otra sen-
tencia señala que: ”Quod Natura non dat Salmantica non prestat”.
D. Adolfo, “burgalés de pro”, ha conseguido estos éxitos iniciales
en la capital del Tormes, acompañado por otra bióloga, que es su
esposa, la bejarana Dña. Ana Fernández Sesma.
3.OPINIÓN DEL PROFESOR ADOLFO GARCÍA SASTRE SOBRE El segundo autor (ME) conoció a Adolfo poco tiempo des-
SU ETAPA SALMANTINA pués de su incorporación al laboratorio de virus de la gripe que di-
rigía y aún dirige Peter Palese en el Mount Sinai de Nueva York. Ya
Nadie mejor que el propio interesado para comentar bre- conocía a Peter desde la década de los años 1970 por su trabajo con
vemente lo que ha significado en su trayectoria profesional la etapa el virus de la gripe, mucho antes de que se incorporara como Chair-
salmantina de su juventud. Así lo expone en una entrevista publi- man en el Mount Sinai, al que se incorporaría Adolfo en el año 1991
cada en el periódico de Salamanca LA GACETA, el 8 de enero de como investigador postdoctoral. Indica ME: A Adolfo le conocí en el
2019: ciclo de conferencias sobre Ciencia y Desarrollo Científico que yo co-
ordinaba en el Spanish Institute de Nueva York en 684 Park Avenue,
“Durante mis años en Salamanca tuve la suerte de contar y dentro del cual, durante los días 23 al 2 de mayo de 1991, varios
con grandes mentores científicos que en todo momento me apoyaron investigadores españoles, Mariano Barbacid, Joan Massagué, Angel
y me enseñaron cómo planear experimentos que resulten en avan- Pellicer y yo mismo presentamos las investigaciones más punteras
ces científicos. Me refiero sobre todo a mi director de tesis, Enrique sobre las bases moleculares del cáncer, proliferación celular, terapia
Villar, que en ese momento se acababa de incorporar al Departa- genética y el VIH/SIDA. En esa época nos encontrábamos en Nueva
mento de Bioquímica como Profesor Titular. Enrique no sólo fue un York un reducido grupo de científicos españoles, y teníamos por cos-
gran mentor para mí, también un gran amigo. Todos los que le co- tumbre conocer a los científicos recién llegados por si les podíamos
nocimos lamentamos profundamente su pérdida, cuando repenti- ayudar. Ya unos años antes, en 1980, habíamos creado en Nueva
namente falleció a los 64 años en 2017. Tanto Enrique como el York la primera asociación de Licenciados y Doctores Españoles en
entonces director del Departamento, el Profesor José Antonio Ca- EE.UU, llamada ALDEEU, que integraba a todos los profesionales
bezas, al cual nos referíamos todos con respeto y reverencia sim- españoles en sus distintas áreas del conocimiento, como literatura,
plemente como Don José, me dieron la ayuda, apoyo y confianza humanidades, medicina, ciencias de la vida, etc. Yo me había tras-
necesaria para mi carrera posterior como investigador indepen- ladado a USA, primero a la Rutgers Medical School en New Jersey
diente. A esto hay que añadir el apoyo de mis padres, de mis amigos en 1974, después de 4 años en Londres en el National Institute for
de entonces y de mi mujer, en aquella época mi novia, que en todo Medical Research, seguido de mi incorporación como jefe de grupo
momento me animaron a seguir mi formación de investigador, a en el Downstate Medical Center de New York (SUNY) en 1979. Por
pesar de las pocas salidas laborales que existían”. ello, ya era un científico español experimentado en lidiar con los pro-
blemas que normalmente surgen a todos los recién llegados. Y no
También señala: “Salamanca es conocida en EE. UU. por es que Adolfo necesitara de nosotros, pues como buen castellano, de
ser una de las tres primeras Universidades de Europa”. Y añade: Burgos, está acostumbrado a lidiar con todas las situaciones, por di-
“Debe fomentarse la cooperación investigadora entre laboratorios fíciles que se pongan. De ese lado burgalés también es mi familia,
de España y el extranjero” (12). de padre y madre, aunque nací en un pueblo vallisoletano (Villalón
de Campos). Pero no voy a hablar de mí sino de Adolfo y la expe-
Finalmente, en otra entrevista, del 21 de junio de 2013 riencia que tuve con él mientras vivía en Nueva York y posteriormente
(aunque publicada el 3 de febrero de 2019 en el periódico grana- desde mi regreso a España.
dino EL IMPARCIAL), titulada : “Un español en Nueva York, a la ca-
beza de la investigación de la gripe”, a la pregunta de “¿Qué
Vinculación del virólogo profesor Adolfo García Sastre con la Universi- 11
dad de Salamanca y con la Real Academia Nacional de Farmacia
José Antonio Cabezas Fernández del Campo, Mariano Esteban Rodríguez
An. Real Acad. Farm. Vol. 87. Nº1 (2021) · pp. 09 - 14