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ANTONIO
DOADRIO
áreas
zoogeográficas
del
planeta.
Dentro
del
hospedador,
el
embrión
recién
nacido
de
Trichinella
muestra
una
selectividad
exclusiva
por
el
músculo
esquelético
al
que
accede
desde
el
torrente
circulatorio
y
en
el
que
penetra
activamente
para
luego
crecer
hasta
llegar
a
L--1
y
establecerse,
a
la
vez
que
inducir
profundos
cambios
estructurales
y
fisiológicos
que
determinan
la
trasformación
de
la
fibra
muscular
en
una
nueva
entidad
independiente
denominada
“célula
nodriza”
que,
a
modo
de
placenta,
se
encargará
de
nutrir
y
detoxificar
a
la
larva
L--1
instalada
en
este
nicho
hasta
su
transmisión
al
siguiente
hospedador.
El
Ilmo.
Sr.
D.
Eduardo
Costas
Costas,
Catedrático
de
Genética
en
la
Facultad
de
Veterinaria
de
la
UCM,
fue
entronizado
por
la
Excma.
Sra.
Dña.
María
Teresa
Miras
Portugal,
Presidente
de
la
RANF,
quien
con
su
gracejo
gallego
característico
nos
hizo
un
simpática,
a
la
vez
que
profunda,
presentación
del
recipiendario,
al
que
alabó
como
uno
de
los
mejores
científicos
de
este
país.
Eduardo
Costas,
nos
habló
de:
"Océanos,
clima,
energía
y
fitoplacton
en
tiempos
de
crisis".
Vivimos
en
una
época
de
cambio
global
brusco
(el
Antropoceno),
inmersos
en
una
crisis
planetaria:
pérdida
de
biodiversidad,
cambio
climático,
contaminación,
agotamiento
de
recursos…
Y
en
buena
medida
es
una
crisis
por
falta
de
conocimientos.
La
Tierra,
es
el
único
planeta
conocido
que
tiene
la
mayoría
de
su
superficie
cubierta
por
océanos
de
agua
líquida.
Durante
los
primeros
1.500
millones
de
años,
las
arqueobacterias
oceánicas
liberaron
ingentes
cantidades
de
metano
a
la
atmósfera.
Pero
hace
3.000
millones
de
años,
apareció
el
fitoplancton,
descubriendo
la
fotosíntesis
con
liberación
de
O2.
El
O2
terminó
acumulándose
en
la
atmósfera
y
surgió
el
Planeta
Azul
que
conocemos.
Desde
entonces,
el
fitoplancton
ha
sido
vital
controlando
el
balance
energético
y
climático
de
la
Tierra.
En
su
larga
historia,
el
fitoplancton
se
enfrentó
a
grandes
desafíos
(p.ej.
las
6
grandes
extinciones
que
asolaron
el
Planeta),
siendo
capaces
de
superarlos
en
el
mayor
ejemplo
de
éxito
evolutivo,
como
al
principio
del
proterozoico
en
que
una
glaciación
global
afectó
al
Planeta
(el
hielo
llegó
al
Ecuador
y
todo
el
océano
quedo
congelado).
Sin
embargo,
el
fitoplancton
sobrevivió
en
fuentes
termales
que
actuaron
como
“arcas
de
Noé”,
pese
a
las
condiciones
extremas
de
dichas
fuentes
(pH˜2,
metales
pesados,
elevadas
temperaturas…),
o
también,
durante
el
Pérmico
cuando
una
pluma
de
manto
generó
una
actividad
volcánica
extraordinaria
produciendo
la
desaparición
del
96%
de
las
especies
marinas;
el
fitoplancton
también
se
adaptó
sin
problemas.
Hoy
en
día,
se
adaptan
exitosamente
a
ambientes
naturales
extremos
(como
el
de
Río
Tinto),
a
contaminantes
antropogénicos
(herbicidas,
petróleo,
actividad
minera…)
y
al
calentamiento
global.
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