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MARÍA CASCALES ANGOSTO y J. Á. ÁLVAREZ-GÓMEZ AN. R. ACAD. NAC. FARM.
noma murino tenían mayor capacidad para degradar el colágeno
que las células del tumor primario. También describieron la produc-
ción de colagenasas por líneas celulares de osteosarcomas y carcino-
mas mamarios humanos, cuya actividad se inhibía por una proteína
de cartílago, tejido raramente invadido por las células neoplásicas.
Estos estudios aportaron las primeras pruebas de interés terapéutico
para el bloqueo de la diseminación tumoral. Desde ese momento,
numerosos estudios abordaron la identificación estructural y funcio-
nal de las diferentes MMP responsables de las actividades proteo-
líticas detectadas durante la progresión tumoral. Los resultados ob-
tenidos permitieron concluir que el problema era más complejo de
lo esperado y que el número de proteasas asociadas al cáncer era
mucho mayor que el previsto. Así, la práctica totalidad de las MMP
descritas hasta el momento, se han asociado directa o indirectamen-
te a los procesos tumorales, aunque son las gelatinasas A y B, las
estromelisinas-1 y -3, las colagenasas-1 y -3 y la MT1-MMP, las que
parecen estar más involucradas en la progresión tumoral. No hay
que olvidar que proteasas pertenecientes a otros tipos catalíticos,
como las activadoras del plasminógeno o las catepsinas, y las hepa-
ranasas, cooperan con las MMP en el proceso de invasión y metás-
tasis (14). En cualquier caso, y a la luz de los conocimientos actua-
les, se puede decir que no hay ninguna proteasa que sea responsable
por sí sola de las propiedades invasivas y metastásicas de los distin-
tos tipos de tumores. Los tumores utilizan distintas proteasas o com-
binaciones de ellas, como instrumentos imprescindibles en su aven-
tura colonizadora de otros territorios corporales (14).
En un primer momento, las 25 diferentes MMP codificadas por
sus respectivos genes, se clasificaron en función de la especificidad
del sustrato (colagenasas, gelatinasas, estromelisinas y matrilisinas)
(8, 9), pero actualmente la clasificación se hace en función de su
estructura. La estructura básica de las MMP presenta una serie de
dominios: un péptido señal, un propéptido y un dominio catalítico
carboxiterminal que une zinc. Sobre esta estructura básica aparecen
diversas variantes: un dominio tipo hemopexina que media la espe-
cificidad del sustrato y las interacciones con inhibidores endógenos,
o un dominio transmembrana en el caso de las MMP asociadas a la
membrana plasmática (MT-MMP, membrane type MMP) (8) (Tabla 1
y Figura 1). Así, en la clasificación se distinguen ocho grupos estruc-
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