Page 5 - 68_03
P. 5
VOL. 68 (3), LA BROMATOLOGÍA EN LA OBRA DE SERVET
sentante del hombre renacentista. Dotado de una inteligencia privilegiada,
en su búsqueda constante de la verdad, se vio envuelto en más polémicas
de las que hubiera deseado, pero tampoco dudó, cuando lo creyó justo, en
contradecir a sus maestros y en defender, hasta con su vida, lo que él con-
sideró la regeneración del verdadero cristianismo.
En las páginas que siguen no se tratará de sus conocimientos filosófi-
co-teológicos, tema que por razones obvias supera mis pobres saberes,
sino que me limitaré a ciertos aspectos de su obra relacionados con la
Bromatología.
1.1 Antecedentes greco-romanos
Los conocimientos médico-nutritivos de la Edad Media y del Rena-
cimiento se basaban en el pensamiento de los grandes maestros greco-
romanos, como Dioscórides, Hipócrates, Celso, Galeno y sus condiscípu-
los. Admitían que el mundo natural, incluida la especie humana, estaba
formado por cuatro elementos: Aire, agua, fuego y tierra. Cada elemento
poseía una calidad característica; así la tierra era seca, el agua húmeda, el
fuego caliente y el aire frío. Cuando se combinaban dos elementos y se
mezclaban sus cualidades se originaban complexiones (o lo que es igual,
temperamentos), a las que correspondían cuatro humores distintos, como
se recoge en el siguiente cuadro:
Complexión Calidad Humor
Sanguínea Caliente y Húmeda Sangre
Flemática Flema
Colérica Fría y Húmeda Bilis amarilla
Melancólica Caliente y seca Bilis negra
Fría y seca
La complexión determinaba el aspecto y características del individuo.
Sin embargo, podía modificarse por un exceso de otro humor. Así, una
persona de temperamento sanguíneo podía volverse melancólica si se
producía, por cualquier causa, un exceso de bilis negra que, por cierto,
pensaban que se originaba en el bazo.
3