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ADRIÁN GARCÍA DE MARINA BAYO  AN. R. ACAD. NAC. FARM.

sucesivamente la acepción de siglo de la física, de la química, de los
aparatos precisos y exactos, de la electrónica y de la informática. El
ordenador surgió en 1950 y pronto llegó a los laboratorios, genera-
lizándose su uso en 1980; hoy es raro ver un equipo que no pueda
volcar los resultados o ser controlado desde un ordenador. Éste, por
su capacidad de procesar información y almacenarla, ha revolucio-
nado los métodos instrumentales y ha permitido la comparación
simultánea de varios análisis, el reprocesado de muestras y la dispo-
nibilidad de una gran cantidad de información, posibilitando tomar
decisiones rápidas y alterar automáticamente el flujo de materiales
dentro de una fábrica. Actualmente, en un laboratorio de análisis
químico cualquiera, podemos hallar tres tipos de instrumentos: equi-
pos generales de laboratorio (estufas, balanzas, pHmetros), equipos
habituales (espectrofotómetros UV-VIS, cromatógrafos de gases y
cromatógrafos de líquidos) y, por último, equipos específicos para
los análisis que cada laboratorio realiza como especialidad.

    Prescindiendo de la visión actual de los resultados instrumenta-
les, habría que ponerse en el lugar, tiempo y circunstancias de quie-
nes manejaron los instrumentos de nuestra colección, que compren-
de instrumentos científicos incluso anteriores a 1892, momento de
la creación de la Cátedra de Física aplicada a la Farmacia, por parte
de don Fausto Garagarza y Dugials, y posteriormente por sus su-
cesores. De hecho, la primera Cátedra de Físico-Química en la Uni-
versidad española surgió en la Facultad de Ciencias Químicas y
fue detentada por el farmacéutico doctor Magín Bonet, con lo cual,
un farmacéutico fue justamente el primer catedrático de Físico-Quí-
mica de la Universidad española. Por ello, no es ningún aserto in-
verosímil que la colección de instrumentos de Farmacia, Físico-Quí-
mica y Análisis Instrumental Farmacéutico existentes en nuestra
Facultad sean singulares y de enorme valor científico, didáctico y
museístico. Los analistas farmacéuticos españoles del siglo XIX al-
canzaron un tremendo prestigio; tenemos que volver a citar ensegui-
da al farmacéutico doctor Magín Bonet y Bonfill, Catedrático en
Ciencias, quien creó una de las primeras escuelas analíticas en Es-
paña, donde tuvo como discípulo a Juan Fagés y Virgili (1862-1911),
doctor en Farmacia y Ciencias, quien fue Ayudante y Auxiliar en la
Facultad de Farmacia y luego Catedrático de Análisis Químico de
la Facultad de Ciencias de Madrid. Pero fue Antonio Moreno Ruiz

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