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VOL. 70 (4), 813-838, 2004  COLECCIÓN HISTÓRICA DE INSTRUMENTOS CIENTÍFICOS

(1796-1865), Catedrático de Química del Colegio de San Fernando
de Madrid quien, desde la docencia de la asignatura «Análisis quími-
co de alimentos, bebidas y aguas minerales y sustancias venenosas»,
aunó, ya sin solución de continuidad, los fines analíticos con los
docentes. A Moreno le sucedió Juan María Pou y Camps (1801-1865)
en la enseñanza del Análisis Químico y a éste, a su vez, Manuel Rioz
y Pedraja (1815-1887), Decano además de la Facultad de Farma-
cia y Rector de la Universidad Central de Madrid. Fausto Garagarza
y Dugiols sucedió a Rioz, buscando igualar contenidos y medios en
los laboratorios españoles con los europeos. En 1884 y 1885 surgie-
ron las asignaturas «Teoría y Práctica de Física con aplicación a la
Farmacia» y «Estudio de los instrumentos y aparatos de Física de
aplicación a la Farmacia», donde la obra de Henri Buignet «Mani-
pulations de Physique» como referente, establecería para los estu-
diantes de Farmacia la necesidad y obligación de conocer y utilizar
aparatos de física en su ejercicio profesional, más detalladamente
que un mero curso de Física General. Garagarza, Catedrático y
Decano de la Facultad y director del Laboratorio Municipal de
Madrid, perseveró en los pasos de Buignet y en 1892 publicó «Ins-
trumentos y aparatos de Física de aplicación a la Farmacia», futuro
y obligado libro de texto de alumnos de la carrera de Farmacia, sin
descontar otros muchos profesionales. Al jubilarse Garagarza en
1900 a los setenta años, la asignatura pasó a denominarse «Técnica
Física», asignatura que incorporaría la naciente Físico-Química. En
1931, tras haberse llamado entre 1928 y 1931 la asignatura «Comple-
mentos de Física y Aplicaciones de Física y de Química-Física», la
tenemos como «Técnica Física aplicada a la Farmacia». El doctor
José Casares Gil, catedrático de Técnica Física y de Análisis Quími-
co, buscó la modernización de la asignatura, haciendo hincapié en
que la utilización de los instrumentos físicos (polarímetros, espec-
troscopios, etc.) debían considerarse básicos para el ejercicio profe-
sional de un licenciado en Farmacia. También Casares Gil publicó
un libro clásico, su «Análisis Químico», del cual se hicieron diez
ediciones, y «Técnica Física», con cuatro ediciones, obras básicas
para varias generaciones de farmacéuticos. Los discípulos de Casa-
res Gil, los doctores Román Casares López y Ramón Portillo Moyá-
Angeler le sucedieron respectivamente en las cátedras de Análisis
Químico y Técnica Física; fue don Ramón Portillo quien ostentó la
cátedra de la asignatura llamada «Técnicas de las medidas físicas y

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