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Tambi%u00e9n fue objeto de pol%u00e9mica elexpediente promovido por Juan Crespo (23) entorno a la autorizaci%u00f3n de un remedio secretocontra las %u00falceras cancerosas; la composici%u00f3ndel remedio era conocida desde antiguo, por loque un grupo de acad%u00e9micos manifest%u00f3 que noexist%u00eda raz%u00f3n para valorar tal solicitud,mientras otros apoyaron la conveniencia derealizar pruebas experimentales quepermitieran conocer los efectos del productofrente a la patolog%u00eda para la que erarecomendado; ante la falta de consenso, lajunta acad%u00e9mica decidi%u00f3 remitir, el producto yla informaci%u00f3n sobre su composici%u00f3n, a laFacultad de Medicina de la Universidad deMadrid, para que obraran en consecuencia (24).Hasta bien entrada la d%u00e9cada de 1850,ninguna de las comisiones establecidas en elseno de la Real Academia de Medicina seocup%u00f3, de manera exclusiva, de la valoraci%u00f3nde las propiedades de los nuevosmedicamentos. A partir de 1854 ser%u00e1 lacomisi%u00f3n de higiene p%u00fablica la que se hagacargo de tales informes (cf. tabla 1).Hasta donde nos es conocido, lossolicitantes de permisos de comercializaci%u00f3nde medicamentos durante el per%u00edodo de1800/1861, abarcan tanto un %u00e1mbitogeogr%u00e1fico extenso como un espacioprofesional variado (tabla 1 [continuaci%u00f3n]):desde las tierras gallegas a Valencia, Arag%u00f3n,Castilla, las Baleares o Cantabria y, desdequienes ejerc%u00edan como religioso o zapateros aprofesionales de la medicina y la farmacia. Noobstante, parecen marcarse dos l%u00edneasprioritarias: por un lado, la%u2018profesionalizaci%u00f3n%u2019 del inventor demedicamentos que, desde la d%u00e9cada de 1850,queda adscrito a alguna de las profesionessanitarias (m%u00e9dicos, farmac%u00e9uticos yveterinarios), incluidas sus viudas, que ve%u00edanas%u00ed un modo de preservar privilegioscomerciales; en lo geogr%u00e1fico, el predominiode los inventores madrile%u00f1os entre losnacionales y el de los fabricantes francesesentre los extranjeros. significativa del espec%u00edfico como un pliego consu composici%u00f3n, cumpliendo as%u00ed con loprevenido en la legislaci%u00f3n vigente. La experimentaci%u00f3n requer%u00eda de sujetossanos que se prestasen a contraer laenfermedad para probar el efecto delproducto. Tal posibilidad escindi%u00f3, mediado eljulio de 1847 (15/07), al conjunto deacad%u00e9micos de n%u00famero: unos se posicionarona favor, defendiendo que inocular a personassanas era un mal necesario y, por tanto, estosexperimentos se deb%u00edan llevar a cabo; otrosopinaban lo contrario, consideraban inmoralla inoculaci%u00f3n de una grave enfermedad a unsujeto sano (19). Unos meses m%u00e1s tarde, afinales de noviembre de este a%u00f1o de 1847(29/11), la junta de la Academia aprob%u00f3 lapr%u00e1ctica de los experimentos y el presupuestode gastos que estos pod%u00edan ocasionar para quese pusieran en conocimiento del propietariodel producto, con %u00e1nimo de evitar motivos dequeja si los resultados de los experimentos nocorrespondiesen a las esperanzas de su autor(20). La Real Academia M%u00e9dica careci%u00f3 deespacios habilitados como laboratorios; losan%u00e1lisis, cuando se realizaban, lo eran a t%u00edtuloparticular de los acad%u00e9micos. En la primaverade 1852, la corporaci%u00f3n m%u00e9dica quiso contarcon las instalaciones de la Facultad deFarmacia, establecida en 1845 en la madrile%u00f1acalle de San Juan, para realizar los an%u00e1lisissobre una %u2018zarzaparrilla vinosa%u2019 que le hab%u00edansido encargados por el Gobierno. El decano dela Facultad de Farmacia inform%u00f3 no hallarseautorizado, sin una orden expresa del rector;y el rector, Joaqu%u00edn G%u00f3mez de la Cortina(1805-1868), neg%u00f3 el permiso solicitado,decisi%u00f3n que la Real Academia de Medicinapuso en conocimiento del ministro de Fomento(21). Una real orden, de fecha 26 de mayo de1852, encarga al rector de le UniversidadCentral que ordene a la Facultad de Farmaciael an%u00e1lisis de la %u2018zarzaparrilla vinosa%u2019 deAmbrosio Concepci%u00f3n de Santo, y a este elpago de los gastos originados por talesestudios (22). 400ANALESRANFwww.analesranf.comAuthorization for the trade of medicines in 19th centurySpain: reports from the Royal Academy of Medicine(1800-1874)Cristina Mart%u00ednez Gonz%u00e1lez, Antonio Gonz%u00e1lez BuenoAn. R. Acad. Farm.Vol. 90. n%u00ba4 (2024) %u00b7 pp. 395-419