Page 4 - 78_02
P. 4
EDITORIAL
ayudar
a
los
jóvenes
científicos,
creativos
y
vocacionales,
tan
necesarios
para
mantener
a
nuestro
país
en
una
sociedad
avanzada.
Gratitud
a
mis
maestros,
Don
Ángel
Santos
y
Don
Alberto
Sols
y
al
gran
neurocientífico
de
la
Universidad
de
Estrasburgo
el
Profesor
Paul
Mandel.
Allí
aprendí
el
ejercicio
de
la
racionalidad
cartesiana,
el
obligado
respeto
y
análisis
de
las
ideas
ajenas
y
a
no
subestimar
la
calidad
de
las
ideas
propias.
La
ciencia
es
una
actividad
social
y
colectiva,
a
nuestro
modo
construimos
catedrales
de
gran
belleza,
que
requieren
planificación,
tiempo,
inteligencia
y
financiación.
La
investigación
biomédica
necesita
un
grupo
de
investigación
cohesionado,
y
he
tenido
la
inmensa
suerte
en
estos
casi
40
años
de
trabajo
de
tener
colaboradores
entusiastas
y
de
gran
inteligencia,
a
los
que
realmente
dedico
este
premio,
que
es
el
suyo.
Nuestra
ambición
es
conocer
lo
que
pasa
en
el
cerebro
humano.
Tarea
compleja
que
requiere
una
pequeña
parábola:
Llevamos
jugando
al
ajedrez
casi
dos
mil
años,
con
32
piezas,
moviéndose
en
64
casillas,
con
unas
normas
rígidas
y
¡Aun
no
hemos
sido
capaces
de
agotar
todas
sus
posibilidades!
¿Cuántos
años
necesitaremos
para
identificar
las
posibilidades
del
cerebro
humano
con
sus
100.000
millones
de
neuronas,
1011
,
que
son
sus
piezas
de
juego
y
su
cableado
de
axones
que
permite
formar
1.000
billones
de
conexiones
sinápticas,
1015,
que
son
las
casillas
sobre
las
que
se
mueven?
Estas
cifras
son
realmente
difíciles
de
imaginar,
aunque
comiencen
a
resultarnos
familiares
en
esta
época
de
déficits
y
quiebras.
Hemos
trabajado
en
una
idea
original
enteramente,
gestada,
trabajada
y
defendida
desde
la
Universidad
Complutense,
Institución
que
tanto
ha
dado
a
esta
Comunidad
de
Madrid
y
a
la
que
agradezco
haya
propuesto
mi
candidatura
para
este
premio.
¡Y
hemos
tenido
suerte!
Don
Santiago
Ramón
y
Cajal,
nuestro
gran
neurocientífico,
Profesor
de
la
Universidad
Complutense
y
también
madrileño
de
adopción,
describía
las
neuronas
de
las
estructuras
cerebrales
como
elementos
de
un
bosque
tropical
exuberante.
Por
suerte,
hoy
cultivamos
las
neuronas
y
puedo
demostrar,
como
apasionada
que
soy
de
la
botánica
por
mi
formación
farmacéutica,
que
son
de
inigualable
belleza.
Gracias
a
las
nuevas
tecnologías
podemos
analizar
su
capacidad
funcional
individualmente
mediante
video
microscopia,
identificarlas
con
colores
fluorescentes
como
un
arco
iris.
A
pesar
de
que
el
diámetro
de
una
neurona
sea
entre
200
y
1.000
veces
menor
que
el
de
una
moneda
de
un
céntimo
de
euro,
unidad
monetaria
que
los
científicos
manejamos
con
gran
maestría.
Es
en
estas
neuronas
donde
hemos
establecido
la
importancia
fisiológica
de
los
nuevos
compuestos
que
hemos
descubierto,
capaces
de
acelerar
ó
de
frenar
el
crecimiento
de
las
prolongaciones
neurales
y
otras
muchas
funciones
en
la
145