Page 5 - 69_04
P. 5
VOL. 69 (4), APERTURA
En su quehacer diario, dentro de su laboratorio, este joven
científico, ideaba muy diversos aparatos, entre ellos “un tren de
combustión” para determinar cuantitativamente la composición elemental
de muy diversos materiales orgánicos, según nos mencionaba con
frecuencia D. Obdulio Fernández en el tiempo que estuve trabajando en
su Laboratorio de Análisis de Medicamentos Orgánicos. Entre sus
aparatos es destacar el diseño del singular refrigerante y su dispositivo
para absorber y pesar el anhídrido carbónico procedente de los análisis
por combustión de muy diversas muestras de materia orgánica. Justus von
Liebig completó su formación científica trasladándose a París (1820) para
trabajar con Gay-Lussac; más tarde realizaría una estancia en la
Universidad de Munich, donde colaboró eficazmente con Whöler en sus
famosas experiencias sobre el ácido úrico, la amigdalina y el ácido
benzoico.
En su laboratorio de la Universidad de Giessen confirmó los datos
que Mülder había encontrado al analizar las albúminas, aquella “materia
prima vital” para las que más tarde, Bercelius propondría el nombre de
“proteínas” de acuerdo con su idea de que se trataba de compuestos
primigenios de toda materia viva. Aquellos, sus resultados sobre las
albúminas los publicó en Annalen de Pharmacia – revista de la que era
editor- y en su libro de Animal Chemistry. Von Liebig descubrió el
cloroformo, el cloral y varios acetaldehídos, así como los isómeros del
cianato de plata. Todo lo cual le daría su relevante reputación científica
como químico orgánico entre los años 1829 y 1839.
Creó y dirigió distintos laboratorios científicos y estaciones
experimentales relativas a la Agricultura. Escribió muchos libros y
artículos para difusión de sus resultados, así como otras diversas
publicaciones relacionadas con la alimentación; entre ellas, algunas
referentes a la aplicación social y al interés de la comercialización de
leche artificial y de los extractos de carne. Acontecimiento, este último,
por el que adquirió una gran influencia en Uruguay, hasta el punto de que
surgiera una población bautizada con su apellido... la ciudad de Liebigs,
que dispone de aeropuerto y donde existe un núcleo fundamental
constituido por una famosa fábrica, fundada en 1861, entre los ríos
Uruguay y Negro en la que se fabricaron los primeros extractos de carne
3