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First texts of volumetric analysis
el sulfato ferroso amónico (sal de Mohr) como patrón para
el permanganato potásico (23). A esto se añade el uso del
cromato potásico como indicador para la determinación
volumétrica de cloruros, que marca una época en los
métodos de precipitación, y que se sigue usando hoy día en
las estaciones de abastecimiento de aguas de las grandes
ciudades. Emplea el hidróxido de sodio como disolución
alcalina en lugar del amoniaco e idea la trampa de cloruro
de calcio (con cal viva y sulfato de sodio) para prevenir su
contaminación por dióxido de carbono, ya que el cambio
de color de rojo a azul del tornasol es en ese caso menos
marcado y repentino (23). Utiliza la valoración por
retroceso, aunque esta se debe a Black, ácido arsenioso
para las valoraciones con iodo, y vislumbra la idea de las
reacciones de amplificación. Fue bastante crítico sin
embargo con el uso del tiosulfato propuesto por Schwarz
como valorante del iodo; probando el tiempo su error (24).
Figura 3. Karl Friedrich Mohr (1806-1879). Figura 4. Tercera edición francesa del Análisis Volumétrico
https://es.wikipedia.org/wiki/Karl_Friedrich_Mohr de Karl Frierich Mohr (1806-1879), traducido de la sexta
edición alemana. Ejemplar propiedad de Agustín G. Asuero.
@Real Academia Nacional de Farmacia. Spain
Mohr, en muchos aspectos fue un adelantado a su
tiempo, no consiguiendo su genio un completo
reconocimiento. Szabadvary and Chalmer (24) aluden a
esta situación:
“In science, it is as unfortunate for a man to get before
the age in which lives as to continue behind it”
apoyándose en un comentario de Thomas Thomson
(25) sobre Wenzel:
“Richter in some measure went before the age in which
he lived...”
La monografía de Mohr sobre análisis volumétrico se
convirtió en un libro de texto popular. Las ediciones de la
obra se suceden: 1855-56, 1870, 1874, 1877, 1886 y 1896.
Esta última, la séptima, abarca 906 páginas por tan solo
588 de la segunda, o 395+100 (dos volúmenes) de la
primera. Mohr fue a Inglaterra para disponer la
publicación de una edición inglesa, pero volvió a casa
disgustado por la falta de interés de los editores ingleses.
La sexta y séptima edición son publicadas por Alesander
Classen después de su muerte, y posteriormente toma el
testigo el propio Beckurts, que revisa y publica el tratado
de Mohr, corregido y aumentado, como se muestra en la
Fig. 4. Este ejemplo siguen Berg y Dietzel (26), que editan
la obra de Beckurt una vez este autor fallece.
La obra de Mohr tuvo tres ediciones en lengua
francesa: 1858, 1875 y 1888.
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