Homeostasis cerebral e IGF-I

Ignacio Torres Alemán

Resumen


Aunque los IGFs, y mas concretamente el IGF-I son conocidos sobretodo por su implicación fundamental en el eje somato-trópico controlado por la hormona de crecimiento hipofisaria, en los últimos años se ha ido desvelando un papel también muy importante del IGF-I a nivel cerebral. Quizás lo más llamativo de este nuevo aspecto de la fisiología del IGF-I es que sea el IGF-I circulante, de procedencia mayoritariamente hepática, el que tenga un efecto neuroactivo. Si bien el cerebro adulto produce pequeñas cantidades de IGF-I, es el de origen periférico el que resulta esencial para un funcionamiento adecuado de este órgano. De hecho, el papel del IGF-I cerebral en la fisiología neural todavía no está claro, revelando su importancia al parecer sólo en condiciones de alteración de la homeostasis. Sin embargo, la ausencia de IGF-I circulante genera un enorme impacto neurológico, produciendo desordenes anatómicos, bioquímicos y conductuales. Quizás lo mas llamativo del IGF-I sérico sea su papel sobre funciones cerebrales superiores tales como el aprendizaje y la memoria. Esta conexión entre periferia y sistema nervioso central implica el paso del IGF-I circulante al cerebro a través de las barreras hemato-encefálicas, hecho conocido desde hace años pero aún no aceptado plenamente ya que se considera que estas barreras son impermeables a la mayor parte de las proteínas sanguíneas. El IGF-I es un cito-protector de amplio espectro, también en el cerebro. Es además esencial para el mantenimiento tisular, encargándose de mantener una población celular acorde a las demandas funcionales. Contribuye al soporte energético celular de dos maneras, manteniendo el árbol vascular cerebral y por lo tanto asegurando un aporte de oxígeno y nutrientes, y regulando el metabolismo celular como agente anabólico por excelencia. Además ejerce funciones mas específicas del tejido neural. En concreto regula la excitabilidad neural –modula una enorme diversidad de canales iónicos, y diversos sistemas de neurotransmisión. De esta forma contribuye directamente al mantenimiento de las funciones superiores cerebrales que se traducen en una influencia directa sobre las capacidades cognitivas.

Pero si algo define la neurobiología de este factor tan pleiotrópico es su papel central en la homeostasis cerebral. Es por eso que cualquier enfermedad neurológica presenta alteraciones en el sistema IGF-I. En situaciones de alteración de la homeostasis siempre se da una respuesta reactiva no sólo del IGF-I, también de otros muchos factores neuroprotectores. Pero es el IGF-I el encargado de orquestar en gran medida la respuesta adaptativa. De esta manera el IGF-I se puede considerar un elemento maestro en la homeostasis cerebral.

 


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DOI: http://dx.doi.org/ES/monoranf.v0i0.1052


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