Avizores del Sistema Inmune, Guardianes del Organismo

Francisco Sánchez Madrid, Pilar Martín

Resumen


La respuesta inmune comienza cuando nuestro cuerpo entra en contacto con sustancias extrañas (antígenos), por ejemplo patógenos tales como bacterias o virus. Las células implicadas en la iniciación de la respuesta (células dendríticas y macrófagos tisulares) están situadas estratégicamente en los sitios de concentración de antígeno, donde son activadas localmente. El reconocimiento de los patógenos es mediado por un conjunto de receptores de diferentes familias de moléculas tales como los de tipo Toll (TLRs), tipo Nod (NLRs), tipo RIG o lectinas tipo C. Estas células emigran a los órganos linfoides, como los ganglios linfáticos, donde alertan y activan a otras células que inician una reacción en cadena para eliminar el patógeno. Estos procesos incluyen el “recuerdo” del antígeno a través de la generación de linfocitos de memoria, que perpetúan el recuerdo del antígeno que los activó inicialmente y esperan una recurrencia del ataque. Estas células de memoria pueden actuar mucho más eficazmente, previniendo la posible re-­‐infección. El fenómeno de la memoria inmunológica es la base de los procesos de inmunización y de las vacunas.

Palabras clave


Respuesta inmune innata; Células dendríticas; Receptores tipo Toll; Sinapsis inmune; Vacunas.

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