La gripe A/H1N1(2009) y su tratamiento: Resumen de sus principales aspectos

José Antonio Cabezas Fernández del Campo

Resumen


A mediados de marzo de 2009 se temía la aparición de una nueva epidemia (o pandemia) de gripe que se esperaba pudiera proceder del subtipo A/H5Nl causante de la gripe aviar. Pero surgió, inesperadamente en Méjico y enseguida se propagó a EE.UU. y al resto del mundo, una “nueva gripe”, de origen porcino, resultante de un complejo agrupamiento de segmentos de genes (no por mutación) cuyo origen pronto se averiguó que era el siguiente: 1/3 procedente del aviar de América del Norte, otro 1/3 del porcino de igual procedencia, y el aproximadamente 1/3 restante integrado a partes iguales por los de origen humano y porcino de procedencia eurasiática. Realmente, lo “nuevo” de este virus no era el subtipo -que es el mismo de la famosa pandemia de 1918-19 (la impropia e injustamente llamada 'gripe española')-, sino el continente de su origen (América del Norte, no Asia); también, la estación del año de su aparición (la primavera, en lugar de finales del otoño); y, finalmente, la mayor letalidad en jóvenes, respecto al virus H1N1 causante de la gripe estacional, aun siendo su mortalidad no superior estadísticamente a la causada por éste. Dada la complejidad génica del “nuevo” virus, se pensó, lógicamente, que no existiría inmunidad significativa en los seres humanos respecto a él; pero en el otoño de 2009 se ha publicado que sí hay cierto grado de inmunidad, previamente adquirida, en algunos sectores de población, dependiendo de la edad. Pronto se organizó internacionalmente la preparación de vacunas adecuadas, optándose por utilizar las técnicas tradicionales con huevos de gallina, preferentemente con virus inactivados, y usándose en la mayoría de ellas adyuvantes que incrementan su poder inmunógeno. En España, a mediados de noviembre de 2009 se inició la campaña de vacunación, estableciéndose una prioridad para los denominados “grupos de riesgo”. De forma sorprendente, la aceptación de la vacunación ha sido menor de la esperada, incluso entre el personal sanitario (e igual ha sucedido en Francia). También se consideró conveniente prever la utilización adecuada (restringida a casos graves de hospitalizados, para evitar la aparición de cepas resistentes) de los agentes antivirales oseltamivir (tamiflu) y zanamivir (relenza), los cuales interrumpen el ciclo biológico del virus por inhibir la enzima de éste llamada neuraminidasa (o sialidasa), cuya actividad es indispensable para la liberación de los viriones recién formados de la superficie externa de la dañada célula hospedadora. A la vista de la comprobada benignidad de la temida pandemia, a comienzos del año 2010 se ha estimado por ciertos sectores (también algunos sanitarios) que se había exagerado por parte de los organismos internacionales responsables el riesgo de la misma, achacando tal actuación a los intereses de las compañías farmacéuticas fabricantes de vacunas. Los responsables de los organismos oficiales han acreditado que las medidas adoptadas eran las razonables ante un peligro desconocido, que aún no está desaparecido y que puede incluso aumentar si resultaran cepas más patógenas por mutación o por reagrupamiento del 'nuevo' virus con el H5Nl causante de la gripe aviar o con el H9N2. Consideran que con las medidas tomadas se han evitado los errores cometidos en 1918-19, en que (además de carecerse de los conocimientos y recursos actuales) se intentó luchar con remedios ineficaces, y con un exceso de confianza y engaños a la población.

Palabras clave


Gripe A/H1N1; Gripe A/H1N1(2009); Gripe A; Gripe porcina; Gripe “mexicana”; Pandemia de gripe; Vacunas contra la gripe A; Oseltamivir; Tamiflu; Zanamivir; Relenza

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